tentaculo derecho

Irregular Elis

Trama

Una historia aparte; Oscilante Suerte de Maldito

¡Hola pequeñajos! Soy vuestro cuenta cuentos favorito, ¡sí! Ese del que seguro no habéis oído hablar por la edad que tenéis. Sin embargo algunos me recordarán, pero solo a mí, no a mis estupendos cuentos. ¡Y mira que son estupendos! Ya que estamos y sin más demora, os narraré uno, queráis o no, no tenéis escapatoria, vuestro culo está bien pegado a la base de la silla con este simpático pegamento que vuestra mente ha imaginado conforme lo decía (trollface):


“Erase una vez en la Costa Oeste... allá en una ciudad pegada a la bella y sucia ciudad de Los Ángeles, vivían tres personas y media muy malvadas, ¡pero mucho! Que tan solo querían ser felices causando estragos que tan variada nos hace la vida. Hagamos zoom en esa imagen que tenemos en mente... ¿Cómo? ¿Qué ya lo habéis hecho? Ay la edad... dejad que me coloque bien la prótesis de cráneo y podremos proseguir con lo acontecido aquel día de buena mañana...



– ¡Meg tienegs hasta la cogonillaa! –se sinceró Le Chatte Blanche desde su forma gatuna, no sin antes ajustarse y evitar que se cayese el monóculo debido a la exageración de su gesto–.

– ¿Sabes? Es difícil tomarse en serio a una gata que habla... ¡y más si habla “agí de biengggg”! –Jane con la sinceridad siempre por delante, algo común, supongo, en una niña inventora de estética gótica.

– ¡Malgdita batracia hija de mil arenques de dudosa procedencia! –se siguió sincerando por su parte (de una manera extraña sin embargo) la felina–.

– ¿Qué clase de referencia cinéfila es esa? ¡Si apenas se capta! –a Jane le habían tocado su vena friki.

– ¿¡De qué hablas!? ¡Cabeza de melón! ¡Alcachofa vacía! –seguía en sus trece la “afrangcesada”.

– ¡Dejad de hacer las golondrinas maldita sea! –el tercer personaje entra en escena, la voluble Fifí.

– Por ahí va el asunto. –un gesto de aprobación medio orgullo por parte de Jane.

– Grump! –la piña monstruosa afirmaba haber captado de lo que rayos hablara Jane, todo con base de un eco desde la escafandra de su enorme traje mecánico.

– ¿En serio es necesario repasar la escena así? –la hasta hace poco adorable Fifí sufría de nuevo los golpes de realidad que tan moda se habían puesto en esos días.



El ¿super? grupo se hallaba delante de las oficinas de los restaurantes Coli-Flour (ay que chispa tengo), sede de la de sobra conocida mafia de cocineros que controla la cocina de la Costa Oeste con sus rodillos y sartenes inoxidables. Le Chatte observó de nuevo desde la clásica esquina el frontal del edificio, ahí había un par de guardas de negro vestidos de cocineros y con exagerados gorros que parecieran querer salir corriendo y de un esfuerzo se habían quedado así de no poder saltar.

Jane parecía tan impaciente como de costumbre, el ver que nadie decía nada, principalmente Le Chatte que seguía desde su baja posición de gato observando a algún cambio ocurriera en aquella fotografía urbana, produjo que Jane ya no se pudiera contener más gritándole a la gata:

– ¿¡Podríamos hacer algo ya por favor!?

– ¡Caglla estúpida! Estamos haciendo ya algo... –la gata la miró con un rápido movimiento y se relamió una pata fugazmente mientras volvía con la misma sistemática a su anterior posición. Todo gracia felina.

– (8) Me aburroooo... (8) –ahora era Fifí la que daba guerra.

– Grump! –se quejó Piño mientras se sacaba un trozo de la cena de anoche de su único diente. (Antes que digáis nada, se quito la escafandra un momentito, perfeccionistas).

– No me pagan lo suficiengte paga llevag esta guardería...

– ¿De qué hablas? ¡Si no trabajamos ninguna de nosotras! –la lógica de Jane al rescate.

– ¡Pego pronto cobrgaremos niña de poca fé!

– Si ni siquiera somos villanas oficiales...

– ¿Pero se puede hacer eso? –por otro lado la lógica de Fifí no alcanzaba a volar aún.

– ¡No teg preocupegs Jane! Seremós prognto... ¡Lags Vengadorás Ogcuras!

– Has estado leyendo últimamente cómics ¿eh?

– Prefiego veg cine, es mág gápido y cógmodo.

– Pero oye... –Fifí parecía una niña realmente buena y adorable cuando se veía confusa–, ¿...qué pasa con Piño? Él es chico... eso de “Vengadorás” solo parece admitir chicas...

– ¡Juruijijú! –remarcó Piño.

– Mi pequeña Fifí... –la gata se dio la vuelta y habló mientras levantaba la pata de manera engreídamente sublime y con clase– ...es unag piña ¡es femenino! Así que fogma pagte del gupo sin ploglema alguno.

– No sé yo... –a Fifí no terminaba de convencerla esa, por otra parte, lógica de villanas que no había por donde coger.

– ¡Vengadorás Ogcuras y no se hable más! –Le Chatte se dio la vuelta para vigilar de nuevo y entonces lo vió–, ¡Aaah! ¡Aguí está! –En un lateral del edificio pareció mostrarse la sombra de un hombre. Es entonces que Le Chatte Blanche empezó a transformarse en su forma humana, y todo sin caerse en ningún momento su monóculo, de las pocas cosas que se le daban bien sin embargo. –Ya estoy lista para “egta ocasióng...” –ahora había una completa mujer gato peluda en el lugar de la blanca gata.

– ¿Ese es el contacto? –Jane se asomó entongces para comprobar–, pues casi se le ve... ¿y estás muy segura que nos podrá ayudar? Mira que no sería la primera vez que metemos la pata... en tu caso nunca mejor dicho.

– ¡Incregdula! No hay que temeg... ¿No ves que me he “vestido” inclugso para “la ocasióng”? –como si alguien la estuviese observando dio una vuelgta sobre sí misma para mostrar bien sus dotes femeninas a la vez que su cola desafiaba la gravedad apoyada por inercia durante un momento. Un brillo imaginario acompañado del clásico sonidillo finalizó la pose de la demasiado segura de sí misma Le Chatte Blanche.

– Odio cuando hablas en comillas.

– Lo qué tienes es engvidia de mi agletico cuerpo, ma petit fille.

– No tengo prisa por crecer, después de todo lo visto, creo que hacerse adulto te deja idiota o algo...

– ¡Callar! Voy al contactó...

– ¿Y quien decías que es? –Fifí jura y perjura que atiende en las reuniones para los planes malvados, pero por orgullo no dice nada cuando no se entera, que suele ser a menudo.

– Un egx, Fifí, eso nos da una ventaja que cuangdo seags más mayor entengderás. ¡Ahoga marcho a mi degstino!

– ¡Largate ya melodramática! –Jane, sin embargo, nunca temía mostrar su orgullo. Le Chatte magchó hacia ese destino tan lejano como la esquina de enfrente. Había olvidado sin embargo (más de uno se habrá percatado) el ponerse alguna ropa o algo, pero siendo más felina que simia pues sus costumbres son ir como nació, tal cual. Menos mal que su cuerpo cubierto de fino pelo hacia de ella más una especie de mujer de las nieves que mujer gato. Digo menos mal porque ya me veía por aquí una denuncia por parte de la asociación de padres o algo.

Por ogtro lado las niñas y la piña observaban desde la misma posición el como bailaba y sobre-actuaba su líder (decidido por ella misma, claro egsta) hacia el contacto. Fifí en serio que no lo hacía a mal, pero tenía que preguntar:

– ¿Entonces porqué nos va a ayudar ese hombre? –intentó ser lo más inocente que pudo, pero una ceja sospecha de Jane la inquiegto temiendo lo peor, algo típico en Fifí.

– Sin prestar atención, como de costumbre.

– ¡No! ¡No! –Fifí miró de un lado a otro, entonces señaló con ambos brazos a Piño– ¡Es porque me lo ha preguntado Piño!

– ¿Jolgorio? –la piña no salía de su asombrgo... dengtro de lo que cabe para una piña.

– En fin... –Jane no le molestaba realmente volver a explicarlo–, ya lo dijo Chatte, es uno de los miembros del... orden ese de villanos... el... el... –Jane aún prestando atención no era buena memorizando datos, prefería guardar sitio para cosas más importantes como la mecánica y robótica, algo que como imaginaréis no ocupa poco sitio.

– ¿Leño del Mal? –Fifí en serio que se esforzaba.

– Euuu... ¡Sí! ¡Mismo! El Leño del Mal, la asociación esa de villanos, al parecer coincidieron ahí Chatte y el contacto. E hicieron “contacto” todo sea dicho...

– O sea, que fueron miembros ambos de aquel club de malvados... –Fifí miró para arriba intentando imaginar como sería aquello, todo risas malvadas y truenos por el fondo.

– No, no... no le des tanta categoría a la jefa, simplemente se conocieron en una de las fiestas que montaba dicha organización, estaba invitada y el trabajaba allí y pasa lo que pasa... es lo que tiene cuando te dan de comer, poner en un altar a ese alguien. El caso es que creo que dichos villanos tendrán sus dos dedos de frente como para no incluir a la rara esa que aún no sé si es gato creyéndose persona o viceversa.

– Ella simplemente nació... –Fifí a veces espontánea.

– Eso mismo... –Jane volvió a asomarse por la esquina para ver el asunto, vio a la mujer gato y al contacto charlando animadamente, con esos típicos gestos un tanto forzados de cuando ves a alguien después de mucho tiempo e interpretas que todo te va bien y que te interesa lo que le haya pasado a esa otra persona. Ey, se me ha quitado el maldito acento afrancesado, hasta que vuelva la peludita, claro...


Pasó bastante rato y la conversación no parecía amainar. Jane, de mientras seguía vigilando, lanzaba piedrecitas del suelo contra la pared de enfrente, hasta que se le acabaron. Entonces imaginaba que las lanzaba, no había nada mejor que hacer me temo. Fifí por su su parte se entretenía haciendo palmas con Piño, este como es de esperar no sabía de las costumbres humanas, así que le costó aprender lo suyo hasta en lo más básico de eso. Eso sí, se lo tomaba muy en serio y demostraba al final tras practicar que podía llegar a ser de los mejores en ello. El día que se enteró que eso eran más bien un juego de niñas entró en una pequeña depresión temporal.

Es entonces que ocurrió (al fin), parecía ser la señal que habían acordado antes, pero de una manera un tanto más exagerada. Las niñas y el monstruo piña en traje hermético se sintieron entonces confusas, se hicieron los clásicos giros para mirarse unas a otras demostrando no entender muy bien que sucedía. Como era de esperar, al final Fifí fue la que habló:

– Es esa la señal... ¿no? –estaba segura de que de lo poco que se había enterado una de las cosas que sí tenía clara era esa, la señal. Por ello el dudar le creaba más confusión aún.

– Euuu... –Jane identificaba los movimientos de brazo de Chatte más como un “¡Socogo!” que como un “¡Ahoga!”, así que no sabía que decir como líder improvisada de ese momento. Por lo que decidió actuar como solía hacer, por inercia–. ¡Al ataqueeeeeeer! –sus dos compañeras tardaron en asimilar pero sus neuronas supieron que hacer y se lanzaron junto con una Jane atrevida, que corría como un diablo hacia Le Chatte mientras levantaba el puño como intentando demostrar algo, bueno, liderazgo. A todo esto, ¿una piña tiene neuronas?


Ya en la escena, el contacto se mostró por fin a ojos del lector (perdón, del oyente, que estoy contándolo, cierto. Y a oídos, y tal). El tipo iba vestido de maítre (metre), con un semi-traje de camarero bastante elegante de un color negro casi puro. En su brazo puesta de manera elegante, una enorme servilleta blanca que casi parecía brillar con un pequeño motivo dorado en una punta. Se ajustó las pequeñas gafas, las cuales habían caído levemente por alguna acción de ataque que había realizado recién previamente. Después, se enderezó mostrándose un tipo de estatura media tirando a alto con largo pelo negro recogido en coleta. Cuando vio llegar al resto del equipo no pudo evitar realizar por costumbre la clásica reverencia de bienvenida como jefe de mesa que se trataba. Todo, para volverse a enderezar y sonreír de una manera como confirmando sospechas.


Le Chatte parecía apurada y nerviosa, estaba claro que el tipo la había atacado o al menos puesto en alguna especie de apuro. Por fin habló tras recuperar un poco el aliento:

– ¡Tagdais un poco mag y tengo que ir a rescatagme yo misma! –dijo Le Chatte Blanche con su habitual acento que ya echábamos de menos.

– ¡Te pones a agitarte como una mona en celo pues es normal que no sepamos que ocurre! –Jane seguía manteniendo su pose de niña dura que poco pegaba con su edad.

– ¡Mgona lo serán los tu especie ninyata! –pero alzó el brazo bruscamente como indicando que parasen, acto seguido se giró contra el supuesto contacto para decir sin vacilar y con mucha clase– ¡Ahoga es el momento! ¡Vengadorás, reuníos! –y como por arte de magia, o como si de verdad de una bruja se tratase Le Chatte, el resto de su equipo se colocó sin pensarlo y por puro instinto tras suya posicionándose para prepararse contra cualquier peligro. Cabe decir que las propias protagonistas alucinaban con el momento que se habían improvisado.
He de aquí que como si hubiese escuchado un increíble sonido de epicidad aparecieron los guardas de las puertas detrás de ellas, sorprendidos entonces al ver tanta gente en un callejón tan pequeño. Esto nos les impidió ver a su jefe que les devolvió la mirada y un chasquido de dedos muy característico, el cual interpretaron y se lanzaron como si de telepatía se tratara a por nuestras ¿heroínas? para apresarlas o vete a saber que.


Piño se giró y para su propio asombro gritó alzando los puños como nunca antes había hecho, se lanzó entonces a por los guardas cocineros. Estos titubearon un momento pero siguieron igualmente mientras cogían de la cintura sus sendos rodillos de amasar-arma. El papel a interpretar era perfecto en la mente de Piño, pero la realidad siempre se suele salir con la suya cuando los cocineros hicieron casi al unisono un entrenado doble salto, primero uno hacia atrás para esquivar los puños de la bestia afrutada y un segundo salto acto seguido para subirse ambos en los grandes brazos y atacar cada uno por un lateral. La piña apretó su único diente del dolor e inconscientemente de la rabia levantó los brazos muy rápidamente a la vez que terminaba de recibir los ataques para así lanzar a modo de catapulta a los dos cocineros de negro. Pero la victoria no parecía que fuera a ser tan fácil, estos se levantaron doloridos pero aún dispuestos a darlo todo.


Al otro lado, Le Chatte Blanche, Jane Celsius y Fifí Storm afrontan otro tipo de pelea, esa previa de miradas y explicaciones para luego sorpresas de adversario. Todo de manera mutua, ya se sabe.
El maítre echó un rápido vistazo a las tres joyas de la corona que conformaban ese equipo tan peculiar. Rió un poco por lo bajo y acto seguido un movimiento de brazo tensó la servilleta de tela entre sus dos manos de una manera fugaz muy similar al desenfundar de una pistola.

El silencio visitó el lugar por un momento, todo volvió en sí al escucharse el estruendo que provocaba Piño tras las chicas. Por fin Jane habló para seguir haciendo honor a su impaciencia:

– La has fastidiado, ¿verdad? –pero antes de recibir respuesta de su compañera felina, el joven hombre quiso responder por ella.

– Mags que fastidiarlá... mags bien es que yó no soy tontó. –si lo llego a saber como narrador no le dejo que hable–. Aguí la amiga Blanche queguía volveg a cojtejarme paga sonsacarmé informagsión de vital impogtancia –en serio, que ceda el turno–. Pego sigo siendo astutó contra sus finos encantos... ¡Oh! Disculpá mi educasión petit mademoiselle... no me he presengtado. Mi nombre es Artur Morel, jefe de la élite de camagegos de la organizasiónnn Le Coli-Flour –un aire dramático y algún que otro gesto con las manos ayudado con la servilleta mientras hablaba para meter en situación, en egsa egtraña mente (¡arg! ¡Se me ha guelto a pegá!) que suponía la de agquel hombrge.

– ¿A este tío le gusta hacer monólogos ¿no? –Jane nunca fue mucho de ir al teatro.

– Mujer, sogo un poco... –para que iba a mentir Chatte–, pego en los momentos de silencio egs un maegstro...

– ¿Y eso que todos los cocineros sean franceses? ¿Qué viene en la Constitución o algo? –Fifí estaba en lo suyo, se había desviado de órbita hace rato y alunizado en un planeta cercano, para variar.

– Egs casualidád, petit taches de rousseur –la educación francesa siempre por delante por parte de Artur, todo sea dicho–, ogs damos una estatua y nos lo aggradeceis no congtratando a hegmanos y hegmanas de Le France... ¡porca miseria! –gesto característico automático.

– Eso último... creo que... bah, déjalo –Fifí prefirió dejarlo pasar y seguir en el planeta en que estuviera ahora mismo, al menos allí se estaba cómodo (y cuerdo).

– Ahoga Blanche... –prosiguió la trama Artur–, dime la vergdá sobre tugs vegdaderas integnciones...

– ¡Oh! Messie... –Chatte parecía intuir algo en las palabras del hombre que nadie más supo ver o notar o algo que le hizo sentir un cosquilleo agradable–, solo quiego que me digas donde puegdo hallar al profgesor Storm... es urgente mon petit.

– Quand la verité n'est pas libre, la liberté n'est pas vraie... –Artur miró hacia arriba intentando crear tensión en el escenario imaginario que tenía en su mente–. Me desegcionas... sagbía que mentías bella gama... mal... muy mal... –giró para el otro lado la cabeza y volvió a mirar a ellas, entonces realizó de nuevo la reverencia–. Pego a decir vegdad... sagbía eso desde hace días, así que egstamos en paz.

– ¿¡Gómo!? –Le Chatte Blanche creyó entender mal, pero en estos casos siempre se suele escuchar muy bien tales revelaciones.

– Agsí es, ma belle –una afirmación con la cabeza como si hablase para sí mismo–, cogosiéndome debeguías ya saber que pocos datos se me escapan ggracias a la red de contactós que tengo a lo largó de la costa. La gente media suele infrgavalorarnos, ¿qué mejor fguente de información que un gestaurante o similar...? El caso que...

– Calla cretino y ve directo al tema –Jane veía que no lo iba a cortar Chatte, la cual hasta quedaba prendada de ese tipo con esas confesiones y sobre-actuación. Aún siendo niña, notaba que Chatte era un tanto superficial, y tampoco es que acertara tanto.

– ¡Hum! Que modales os ensenyan hoy a los ninyos... –Artur se ajustó un poco su traje–, el caso... es que sé porque buscáis al prgofesor Storm... y jugáis con fuego, no soigs vosotrgas las que tenéis la sagten por el mangó.

– Ey, ya me preguntaba cuando tardaría en hacer algún chiste relacionado con cocina... –Fifí toda una observadora.

– ¿A qué te gefieres messie? –las palabras de Artur mosquearon a Chatte.

– Hay cosas que nos supegan incluso a toda una mafia junta... gcreeme –Artur miró a un lado al suelo dramáticamente–, cosas de envergadura inimaginable... surgidas de lo más profundo de las tinieblas... –se puso tan serio que hasta se le fue el acento.

– ¡Dinos de una vez donde está herr doktor! –Jane quiso presionar a la vez que alardear de idiomas, pero una mirada y negación por parte de Chatte, e incluso de Fifí, ¡incluso de Piño que no andaba en escena! le dijo que había metido la pata hasta el fondo.

– Mentegcatos, ¡no piensó hablar! ¡Y menos con esa poca educasión! –sin más demora, Artur tensó en menos de un segundo su servilleta y, por increíble que parezca, atacó con ella como si fuese una especie de látigo. Chasqueó incluso, cosa que confundió a las tres chicas durante un par de segundos, los cuales Artur aprovechó para realizar una patada rasante hacia Chatte, la cual cayó de espaldas mientras se preguntaba a su vez que había ocurrido.
Jane ante tal respuesta un tanto contundente (en serio, hoy estoy que me salgo) decidió contestar tocando alguna especie de mecanismo justo en el costado de su cinturón preparado, parecía mover una pequeña palanca similar a la de los coches tele-dirigidos. Pronto desde arriba apareció una esfera que tapó el sol durante un segundo; una especie de pequeño robot helicóptero color verde oxidado que se situó justo al lado de Jane.
Como si algo se oliese Artur, extendió la servilleta a modo de protección esperando cualquier cosa. Buena intuición francesa la del tipo, ya que pequeñas bolas de goma surgieron del mecanismo en forma de ataque, todas a una velocidad pasmosa para ofender de manera física me temo. Lo que sucedió después pasmó y dejó admiración incluso a la propia Jane, cuando el francés giró ambos brazos a la vez, para recoger unas pocas bolas del ataque, y devolverlas a su agresor con un rápido movimiento de soltar una mano y que la servilleta fuera a esa dirección, todo para ser detenida y quedar magníficamente ondulando de forma horizontal un segundo debido a la mano que agarraba. Obviamente las bolas no regresaban a una velocidad considerable, pero si chocaron todas rebotando graciosamente sobre el robot y Jane, la cual andaba con la boca abierta al ver tal destreza. No se coló tampoco ninguna bola en su boca.


Jane reaccionó con fugaz movimiento de cara y miró a ver que rayos hacía Chatte, la cual rebuscaba detrás de unos cubos de basura, cosa que enfureció a la niña:

– ¿¡Qué rayos haces!? ¡Deja de seguir tus instintos maldito animal callejero! –la niña se planteó incluso el dirigir los ataques de su robot al trasero de Chatte, el cual era lo único que se veía por la misteriosa búsqueda de la mujer gato. Hasta se movía de manera contoneante como provocando a ser pateado.

– ¡Estgoy buscandó mi tragje, mentecata! –dijo tan pancha la gata.

– Ah bueno... ¿cómo? –fue entonces que Chatte por fin se levantó triunfante alzando un maletín de acero. A ojos de los espectadores que ahora miraban el escenario que suponía Chatte vieron como se agachaba y abría el maletín sacando una especie de tela de colores azul, blanco y rojo. La alzó mostrándose entonces una especie de vestido de una pieza; que de hecho los colores formaban la bandera francesa ahora que me fijo mejor.
Como si de verdad un espectáculo se tratara, Chatte se puso por encima del cuerpo tal vestido y comenzó a intentar abrocharlo por su costado de manera poco exitosa, el vestido era un tanto ajustado y se resistía contra su buen agraciado cuerpo de mujer. Del esfuerzo hasta se le cayó el monóculo, pero la gracia e instinto felino siempre atento para cogerlo al vuelo.

Tras un rato algo cómico Le Chatte Blanche parecía haberse puesto por fin aquel supuesto traje, Artur había decidido observar con mucho interés aquel numerito mientras se posaba la mano de manera muy fina a un lado de la barbilla. Mientras, Jane intentaba disimular su vergüenza ajena cargando ahora su robot de piedrecitas del suelo y Fifí miraba las musarañas sin saber que hacer, como siempre le ocurría en los momentos de acción. De mientras, rugidos y golpes se escuchaban de fondo para indicar que Piño seguía ocupado.

Obviamente fue Jane la primera que habló y comentó aquel curioso traje:

– Es un tanto ajustado y... eso, ajustadito ¿no?

– Es la idea caguiño –Chatte hizo su clásico giro para que la observara el aire.

– ¿Y qué rayos hacía ahí escondido?

– Lo puse anoche, me egcapé un momento mientgras dormíais y lo coloqué con buen arte del esconder.

– ...venga, va...

– ¡Eng mi forma gatuna puedo hacer muchas cosás!

– Parecerías un caballo llevando el maletín ese... –Fifí por su parte (bueno, más bien “aparte”) imaginaba en su mente la improvisada silla de montar por el gato agarrando el asa del maletín.

– Yo creo que ibas más cómoda sin ello... –y a Jane no le faltaba razón–, te gusta hacer difícil las cosas.

– Pues yo cgreo que a Artur le gusta :3 –efectivamente, el hombre admiraba aquella ex-novia que tuvo hace tiempo, aquella felina de ojos verdes que la volvía loco mientras le prepara su especial de sopa. Artur colocó su mano de un lado de la barbilla al otro para afirmar la aprobación; un anhelo ante tal villana que portaba en su cuerpo la bandera de su tierra, es más, más bien parecía que ella formaba a su tierra y no al revés. Un gesto de medio lado y sonrisa soñadora por parte del hombre confirmó definitivamente su aprobación, mirando de reojo y picarón a la gata que una vez fueron sus sueños.
Cuando ya nada podía ser más extraño (analizad bien la situación, en serio) el hombre se sacó de su bolsillo frontal del pecho un rotulador negro fino (de importación desde Francia, por supuesto) y con dos rápidos gestos siempre finos se pintó un fino bigote, valga la redundancia. Le Chatte Blanche le entendió aquel juego y se retorció un poco como gata que era, sonriendo a aquel hombre que una vez fueron sus sueños.

Es entonces que Chatte levantó el puño en modo de aprobación para gritar:

– ¡Ahoga sí Vengadorás! ¡Al ataque! –lo cual provocó una reacción por parte de las otras dos chicas, e incluso de la piña que entró en escena, que fue más instinto e inercia que otra cosa. Cuando sobrepasaron a su líder gritona se dieron cuenta todas casi a la vez de su extraña acción, volviendo Piño a su combate y Fifí a dar vueltas sobre sí misma. Pero cuando volvió en sí Jane, fue para pararse y controlar de nuevo su pequeño robot y enfocarlo contra el francés, mientras que Fifí solo supo mirar de un lado a otro apartándose y preguntándose que debería hacer o si su confusión podría ser usada de ataque. Lo que no sabía Fifí es que todo supergrupo tienen a su miembro inútil así, algo necesario para completar el equilibrio y el cual salva el día muy de vez en cuando y de pura casualidad. Un grupo no puede arriesgarse a no tener a alguien tan vital.

Fue entonces que Chatte pasó entre las dos con elegancia de francesa felina (en el mundo de la moda se le conoce como “las dos efes”), algo tan evocador que Artur casi se desmayó de una epifanía. El dramatismo de ambos personajes (nunca mejor dicho) se notaba hasta palpable y el maítre no pudo evitar arrodillarse ante ella una vez que llegó justo enfrente para agarrar su mano y besarla con cortesía milenaria. Artur con casi otra voz y actitud le preguntó:

– Puis-je avoir ce combat?

– Oh... messie Artur... –Chatte miró a un lado trágicamente–, ¡Oui, mon chevalier! –pero el momento fue interrumpido por dos pequeñas piedras que chocaron, una contra la frente del sobre-actuado francés y la otra sobre la frente de la sobre-actuadísima gata que hacía tiempo que no pisaba los pies en el suelo. Chatte de la imaginaria caída al suelo se giró para gritar a su compañera:

– ¡Jenny! ¡Malgdita batrasia! –pero a la pequeña Jane le daba igual la autoridad adulta y disparó a discreción aún sabiendo que le daba a su compañera, proponiéndose a sí misma darle en el rojo de su vestido-traje como prueba de habilidad en puntería. Fifí para intentar disimular que hacía algo se puso a su lado animando a Jane pero temiendo por lo que dijera luego Chatte.

El robot sin embargo paró de disparar cuando un extraño ruido de atascado indicó el problema, Jane lamentó imaginándose que podría ocurrir por colar munición que no era dentro de su maquina. Y más si son piedras, pequeña genio.


El caso es que el asunto tenía que terminar en algún momento, y más esos casos que son peleas fugaces aunque no lo parezcan. La cosa empieza intensa y tiene que terminar igual, como un buen donut relleno que deseas comer poco a poco y te acabas engañando a ti mismo al devorarlo de dos bocados permitidos y pecaminosos.
Le Chatte Blanche ayudada por la piedra de indirecta de la niña inventora, se despejó su mente y lanzó un ataque de arañazo contra su ex, algo muy normal entre ex-novias, vaya, pero como suele ocurrir en los hombres, no lo esquivan por ciertos masoquismos permitidos y pecaminosos, ea.
El francés sonrío a pesar del dolor en su cara y de la que imaginaba, acertando, que un hilillo de sangre la adornaría ahora mismo. Pero como buen combatiente, y que trabajar en un restaurante de lujo enseña mucho ahí donde lo veis, contraatacó aprovechando ese ataque enemigo, usando su servilleta-latigo contra el costado de la gata, cosa que solo la enojó más y como ex debería saber de sobra lo que ocurre en esas situaciones.
La lluvia de arañazos voló, no literalmente, si no que difícil, pero a la practica convirtieron al francés en una metáfora de hombre, cayendo al suelo en una duración de intensidad ya explicada. Aún protegiéndose el hombre a modo de escudo con su servilleta arma bien extendida por los brazos frente a él, no sirvió de nada mientras asimilaba su pronta caída a la vez que jirones de tela volaban alrededor.
La mujer gato como si en un guión lo pusiese o algo finalizó en una postura de brazos extendidos hacia atrás y cabeza gacha, quedando una bonita fotografía en tu mente de la derrota del maítre. Guay.



Tras un rato, a los lados de un Artur malherido sentado en el suelo, cayeron los dos cuerpos lamentosos de los guardias cocineros, lanzados con toda la delicadeza que puede tener una piña. Piño los había derrotado fácilmente, es lo que tiene ser grande y fuerte y molón.

Entre ays y penurias un tanto exageradas (ya sabéis como son los franceses), le Chatte se acercó a su ex y le exigió sin decir ni media lo que andaban buscando. Entre miradas andaba la cosa y el maítre habló con la mayor educación del mundo:

– Pega traidora... ¡hay manerás de pegdir las cosas! –se levantó con lentitud profesional y con las manos en la espalda comenzó el asunto de lo que habían venido a hacer aquí nuestros villanos–. El progfesor Storm se hayá implicadó en el tgrafico de agujegos neggros...

– ¿Papá sigue en esos asuntos? ¡Me mintió! –una revelación por parte de Fifí ya iba coloreando el cuadro que conformaba todo ese asunto.

– Ahora me dirás que se pueden traficar con esas... cosas –Jane fue ahora la de la lógica del momento.

– Pueg sí pequenyó insectó... –se arregló un poco el cuello de su traje–, a la gente se le dá lo que demangda. Si ellos quieguen estampitas del futból, pues estampitas de futból tendrán. Si por otro ladó quieguen faisán, ¡pues faisán con elló! No puedes ni imaginá la de cosas que nos llegan a pedir... la gente es muy cagprichosa, no tenéis ni ideá de lo que sufgre un pobgre mafiosó...

– Mon ami, imagino que estás al tanto de ese trágfico del que hablás... cuenta y quizá te agañe un poco menos... –Le Chatte y su amenaza sonaba a más porno que otra cosa.

– ¡No es de nuestra competengcia! ¡Lo jugo! De eso ya se encagga otra mafia... de la cual nos abstenemós lo suficiente como paga no sabeg nada de ellós... salvo lo que os he contado, clago... –tras estas palabra Le Chatte Blanche hizo un ademán de ataque, el hombre reaccionó un poco asustado. A partir de esa reacción la gata se relajó y miró a sus compañeras:

– No mienté... cgreo que seguimos igual que al pringcipio...

– Guay –esta expresión de Jane supuestamente tenía que haber sonado a sarcasmo, pero debido al cansancio y decepción se quedó en un “guay” tan neutral como el agua...



De vuelta a la base improvisada se encontraban nuestras protagonistas, por las calles de la ciudad sucia en hermosura por las luces de colores de negocios que alumbraban lo que asusta. Habían más mendigos que otra cosa ese día en las calles, probablemente por la huelga que estos montaban a menudo contra el ayuntamiento; la típica excusa para hacer botellón me temo.
En plan videoclip caminaban las cuatro, algo cansadas por el día y pensando en silencio todas cual sería el siguiente paso a dar aparte del que ya estaban realizando.


Pronto, el silencio les inundaría, solo salvado por sus pasos que casi sonaban a un unísono rítmico...







¡Cof!







Pero...

…el callejón se mostraba inquieto, tanto como lo suele estar un callejón, pero el instinto de maldad de las tres personas y media notaban algo en el ambiente, una contrapartida ya familiar. Sus sospechas se hicieron realidad cuando vieron la entrada de la puerta de su cuartel improvisado abierta, temiendo un intruso en su territorio. Antes de que pudieran entrar a ver que sucedía o incluso a decir algo o el instintivo “Sssss” para pedir silencio, una sombra en el tejado les gritó las respuestas que buscaban en esa oscuridad alentadora:

– ¡Por fin llegáis! ¿¡Esta es manera de tratar a los invitados!? –la sombra, antes de que pudieran decir nada, saltó desde su posición hasta el suelo en un rápido movimiento y quedando de pie de una manera casi alienigena. La sorpresa fue conjunta pues una persona normal se habría destrozado las piernas, eso confirmaba la naturaleza especial de la misteriosa sombra.

Como planificado, las villanas se pusieron cada una en postura de defensa esperando la obligada entrada a la luz de la única farola del callejón del invitado no invitado. Cuando sucedió, este seguía hablando:

– Tiempo hace Le Chatte... no esperaba mejor educación de ti, maldito animal.

– Atlas... –Le Chatte Blanche lo reconoció apenas se dibujaba su imagen en la luz, el atleta héroe que ya había afrontado en el pasado, un enfrentamiento del que ella salió victoriosa aún teniendo las de perder. Cabe decir que eso marcó la reputación del héroe cuando antes todos los demás vigilantes de la ciudad la habían derrotado aunque fuera jugando al parchís.

– Vaya... pensaba que serías de esas que olvidan las caras de los perdedores, como todos los demás... –el musculado hombre de traje ajustado colores azul y rojo con toques amarillo se cruzó de brazos e hizo como que pensaba. Su sonrisa dibujada era de disgusto pero parecía más interpretar que sentirlo de verdad.

– ¿Y quien es este mamarracho? –ya sabéis, Jane.

– Pegqueña Jenny, este mamarrachó es el duro por fuera pero flojeras por dentro de Atlas... antiguo miembrgo de élite del gimnasio de superhégoes... hasta que decidió abandonagrlo.

– ¡Me expulsaron!

– No es lo que dicén por aguí las buenas lenguas... uy, no me malintregpetes, jur.

– Sea cierto o no... he venido a buscaros precisamente por eso... voy a recuperar mi reputación... –Atlas ahora si que no parecía interpretar.

– El gimnasio está ya cerrado ¿no? –como sé que estáis atentos, sabéis que es Fifí–, ¿qué reputación hay que recuperar...?

– Eso ya da igual, los héroes siguen activos... principalmente ese maldito de Polo... –la inquina miró a un lado mientras aprieta un puño contra la palma de la otra mano.

– Oh... mister Pogo... –Le Chatte miró arriba recordando mientras ponía un indice en la barbilla–, …no hayg nadie como él con el juegó de “Lefritón”.

– ¡Ese bastardo! ¡Hijo de mil hienas! ¡Siempre que escucho su nombre, aunque esté pronunciado de manera extraña, me enciendo! ¡Pero se acabó! ¡Demostraré que sigo siendo de los mejores acabando con vosotras... a todas a la vez!

– ¿Tantas molestias para eso? –Jane no parecía preocupada para nada–. En ocasiones los buenos tenéis obsesiones e ideas más tontas que los malos... suponiendo de quien es quien el malo aquí... ¡allanador de moradas!

– Culpa vuestra por no estar en casa... –Atlas se mostró pasivo y concluyente, pero como si tuviese doble personalidad su actitud cambió de golpe–, ya que, ¡esto ya habría terminado hace rato! ¡Me desesperáiiis! –y vaya si demostró su desesperación cuando su puño cayó contra ellas, pero la esquiva del mal fue eficiente y el puño chocó contra el suelo a la vez que saltaban pequeños trozos de asfalto. Antes incluso que esas pequeñas piedras chocaran contra el suelo con lógica de inercia y gravedad, una patada flexible de la mujer gato se estampó por similares lógicas físicas contra el lateral de la cara del humano grande que suponía Atlas. Que error de felino confiado fue aquel, pues el brazo más grande que la media del héroe le agarró la pierna y la forzó de tal manera que obligó a Le Chatte a girar sobre sí misma si no quería andar con muleta por un buen tiempo. Esto supuso que girara en el aire y se estampara cabeza contra el suelo, cosa que su frágil cuerpo de felino saboreó muy mucho; dolores casi exagerados vinieron entonces.

Fifí se asustó y quedó paralizada al igual que Jane que intentaba asimilar y actuar en consecuencia, pero Piño por su parte fue al rescate de su líder con las sabiendas de estar más a la altura, también literalmente, del héroe intruso. Choque de músculos fue lo que se encontró, viendo que su confianza era algo arriesgada cuando su traje empezó a quebrarse por el abrazo de casi-oso de Atlas. Este sonrío confiado a la vez que un quebranto robótico proveniente del interior del traje de Piño indicó lo que había sucedido a su pesar de piña.
Solo quedaban las niñas que observaban como caía al suelo el cuerpo inerte de Piño mientras este/a les miraba toda apurada desde su escafandra, lamentando no haber sido de ayuda. Atlas no temía a las niñas, por lo que se sintió satisfecho asumiendo su victoria, que aún encima había sido rápida y precisa, muy admirable.



Le Chatte Blanche fue convirtiéndose en su forma gatuna poco a poco hasta incorporarse en sus pequeñas cuatro patas. Su monóculo roto cayó por lógica de sobra conocida terminando de romperse y separarse para forma una extraña obra de arte de pequeños cristales en el suelo. Le Chatte se mostraba tambaleante pero decidida a continuar aunque fuese en su forma de gato, demostrándolo al gritarle a Jane:

– ¡Habgrá que usá el útlimo recugso! –el gato que suponía ahora Le Chatte daba más bien pena aunque siempre fuera gracioso escuchar a un gato con acento francés.

– ¿¡Tan pronto!? ¡Estás loca! ¡No sabes controlarlo aún!

– Me da igual pequegña... es en estos momengtos de riesgó es cuando mejó salen las cosas. Ya debeguías sabegló... –mientras terminaba de decirlo, Jane hizo caso y mantuvo un botón en su cinturón, el cual activó un mecanismo que abría un pequeño rectángulo aparentemente de hierro en el propio cinturón. Jane lo cogió y lanzó a la gata moribunda. Atlas, que no es sordo ni ciego, actuó con lo que había percibido y se interpuso, sin cambiar de rostro apenas, en la trayectoria del objeto lanzado y la gata. Cual fue su sorpresa que el traje de la piña podía mover aún los brazos y le agarró las piernas para hacerle caer. De casi lo consigue pero Atlas pisoteó fuertemente los brazos del traje, una supuesta buena idea si no se hubiese convertido en error al caer perdiendo el equilibrio cuando una Fifí lanzada contra su pecho ayudara a ello. Mientras Atlas y Fifí caían el objeto llegó a su destino rozando por arriba y siendo agarrado finalmente por la boca de Le Chatte.
Ahora la imagen era más clara, el objeto se trataba de algo muy brillante, algo... con forma de probeta. Y así era pero rápidamente Le Chatte Blanche gato lo engulló con rápido movimiento de su mandíbula mamífera. Atlas había vivido demasiadas situaciones así como para esperarse algo bueno, una de esas situaciones que le dan la vuelta a la tortilla de la que él nunca llegaba a comerse. Intentó levantarse pero el traje de Piño se le abalanzó por encima cual zombie hambriento entorpeciendole la incorporación, eso, y una Fifí plantándose encima de su cabeza a la vez que pateaba sin mirar por el miedo.


Desearía haber sido comido por ese hipotético zombie cuando Le Chatte comenzó a brillar de forma azulada alternada de verdes. El cuerpo de la gata comenzó a cambiar, sobretodo su cráneo que creció exponencialmente hasta llegar a notarse sus venas en la cabeza. El último cambio fue desafiar las leyes del Universo al levitar sobre el suelo, quedando su cabeza como punto que arrastra y su cuerpo felino colgando como pelele. El brillo se fue para quedarse solo en sus ojos felinos, dando un respeto considerable a toda mente sana.
Atlas observó atónito aquello y cómo el nuevo ser que era la gata se acercaba sin apenas moverse volando a medio metro del suelo. Piño y Fifí estaban fascinadas, tanto que tardaron en darse cuenta como levitaban también alejándose lentamente del luchador derribado.
Antes de que hiciera nada, el héroe caído se vio golpeado por decenas de estelas de colores surgidas de un suelo no roto que lo elevaron con violencia, la trayectoria causada fue tal que cayó justo detrás de la nueva gata de extraña condición. El golpe fue tal que el silencio precedido fue intruso en la mente, decadente conforme se analizaba pero inevitable y palpable en su corta vida.

Que segura de sí misma se debía de sentir la gata especial que aún ni había dicho nada ni siquiera movido después de aquel sorprendente ataque, una actitud errónea que no le permitió protegerse del colérico Atlas dañado tanto físicamente como en ego que se incorporó rápidamente y agarró por detrás a la gata, realizando una presa de luchador profesional casi imposible de soltar. Atlas parecía ahora otra persona por el rostro de furia presentada, incluso las ropas rotas y medio calcinadas acompañaban ahora su rasgado interior de eterno perdedor que no permitía ya ni una más.
La llave de lucha fue rápida y de dos acciones, primero dejándose caer con su propio peso contra el suelo para dar el primer golpe aturdidor a su enemigo felino, para acto seguido saltar de manera casi imposible desde el suelo y ponerse de pie, todo para tomar impulso con las piernas flexionadas y saltar tanto como para intentar tocar el cielo. La caída que recibieron ambos fue enfocada principalmente para la gata atrapada entre los brazos del musculoso hombre, siendo tal golpe que cualquier persona normal quedaría con la mitad de sus huesos rotos. Una suerte que tuvo la hasta el final silenciosa gata, cosa que hizo confundir a los sorprendidos espectadores, que en su nueva condición increíble no se rompió ninguno, pero si que perdió el sentido sin poder evitarlo a la vez que vomitaba la probeta, por lo que por ello, mientras Atlas la soltaba de su presa, volvía a la normalidad del gato común.
Atlas se plantó para mostrar mejor su cuerpo medio quemado, vestía con un hasta hace poco traje pero ahora eran harapos que costarían lo suyo reparar. El triunfo del héroe fue tal que el fatalismo ahora en las mentes de las villanas levantó metafóricamente el brazo victorioso del rival, aquel que con persistencia había conseguido lo que quería.


Jane al fin reaccionó y con su palanca de controlar al robot volador, el cual siempre la acompañaba a corta distancia desde el cielo con silenciosas hélices, lo descendió para que cogiera la probeta. Atlas lo observó sorprendido y no pudo reaccionar a tiempo para evitar que acabara en la mano de Jane. Esta miró la probeta con un poco de asco al estar impregnada de baba de gato, hasta notaba cierto olor.
Su enemigo comenzó a caminar hacia ella, solo fue interpuesto por una Fifí medio lloriqueando y el traje de Piño que se arrastraba por el suelo para intentar de nuevo la estrategia de hacerle caer.
Los gritos de Fifí sonaban lejanos y acompañados por crujidos de un traje rompiéndose para liberar la desesperación y destino siempre injusto, o justo dentro de su extraña concepción, del villano que es derrotado. Jane sabía lo que tenía que hacer y comenzó a limpiar la probeta en su ropa de manera muy asqueada, lagrimas surgieron de su cara que hicieron correr un poco el rimel de su ojo izquierdo. Los ojos cerrados solo hacían que aumentar lo que escuchaba el oído, esos pasos que aún arrastrados se acercaban a ella, ese destino no querido que parecía inevitable.
Jane comenzó a frotar más fuerte la probeta, se hizo hasta un poco de daño en las manos, comenzó a llorar de manera desconsolada sin aún abrir los ojos, esperando que sus sollozos le tapara el sonido de lo que se acercaba, de esa parca musculada y férrea, como un intento de creer que al no escucharlo desaparecería para siempre.
Notó entonces la mano enorme cogiendo su cabeza, el instinto respondió metiéndose de golpe la probeta en la boca, engullendo de tal manera que se quedó asfixiada. Mereció la pena.


El brillo fue más intenso que con la gata, quizás por que el tamaño del cuerpo era más grande o porque los sentimientos del momento eran más emocionantes. Pero Atlas supo entonces que nunca hay que coger de la cabeza a un niño, y menos con objetos peligrosos en las manos, aunque fueran pistolas de agua, que rayos.
Otro surgir de colores del suelo agarró de las fuertes piernas al luchador, el cual notó que perdía el equilibrio pero que aún así no cayó, se mantuvo en la posición imposible. Sorprendiéndose entonces por lo que ocurría frente suyo, el como la cabeza de esa niña de estética gótica crecía de manera preocupante, el como se notaban las venas en su sien, como las lágrimas negras formaban un conjunto con sus ahora ojos brillantes que definían el mayor horror que probablemente había visto nunca. Jane sin embargo no se elevó levitando del suelo, pero si hizo alarde de imposibles cuando su robot se movió sin apenas tocar nada, ni mirarlo siquiera. Que golpe debió de dar la esférica maquina voladora para romperse como si nada contra la cabeza del héroe atrapado.
Jane ni se inmutó, al contrario que Fifí y Piño que parpadearon y se reclinaron ante el violento golpe. Es más, era como si una barrera protegiera a Jane cuando los trozos de metal la esquivaron en su trayectoria.


Es entonces que la niña se miró las manos y habló:

– Ahora lo entiendo... entiendo tantas cosas... –su voz era la misma pero no expresaba emoción alguna–, ...esta vida ya no tiene misterios... que sufrimiento se guardaba siempre dentro de Alis... –miró arriba poéticamente–, ...dolor... –esta última frase no correspondía a su monólogo ya que realmente sentía dolor aunque no lo aparentara, todo por el brazo insistente de un Atlas que la agarraba desde el suelo, dispuesto a cometer la locura que fuera por ganar.
El instante apagó la conciencia de Atlas, el segundo que pudo recordar antes de acabar en un tejado lejano fue el de levitar aún sin tener ese superpoder. Un segundo que le permitió ver una especie de simio persona que no había visto antes, que probablemente fuera quien le mandara lejos y le dejara con un par de huesos rotos en aquel tejado que seguramente le tocaría pagar aún sin tener culpa.


Jane era ahora un ser omnisciente en apariencia, Fifí no podía arriesgarse a descubrirlo si también lo era por dentro. Vio como su amiga comenzó a elevarse conforme sus ojos cada vez brillaban más, una mala espina le advirtió aún sin tener esa madera de heroína que hace falta. Sus temores se confirmaron conforme Jane comenzó a hablar:

– Es hora de curar al mundo... de ordenarlo y darle la oportunidad que siempre ha creído tener –la semi-diosa de ancho cráneo generó brillo en sus manos. La mala espina de Fifí estaba ahora al límite.
Cuan caprichoso es el instinto que siempre suele hacer lo correcto y sin jamás pedir permiso, Fifí con Piño en mano, recordó cuando jugaba al fútbol americano en el colegio. Eran juegos de niños, pero alguna vez tal actividad tenía que convertirse en un asunto adulto. Ese algo a tomarse en serio era ahora; chupaos esa compañeros de clase, seguro que vuestro primer partido serio no será así.
Fifí se preparó, Piño bajo el brazo y el otro extendido hacia delante para placar al adversario. La carrera fue sin planificar, directa y a lo que saliera, un riesgo necesario. El placaje a Jane fue duro, Fifí aún siente hoy en día pequeñas punzadas de dolor de tal colisión. La piña fue directa al estomago de Jane, con violencia, con una Fifí derribando por arriba, alcanzando el objetivo y apuntándose un tanto gracias al gran salto que logró. El resto fueron angustias por parte de Jane y de nuevo esa asfixia...


Cuando la conciencia volvió, Jane estaba en el suelo sin entender nada. Su primera imagen fue la de Fifí llena de moratones y con Le Chatte en brazos, la cual parecía descansar. Por el otro lado creando una imagen simétrica estaba la piña sin su traje sonriendole. Jane no se alegró tanto en su vida de ver el diente de esa fruta diabólica. Parecía también tener moratones sin embargo.
De pronto cayó en la cuenta y se incorporó con medio cuerpo buscando la probeta de Alis, la halló enseguida colocada en su cinturón, como si realmente nunca hubiese salido de ahí. Confusa no quiso hacer preguntas y cerró el pequeño compartimento del cinturón para que, incluso la probeta, descansara. Terminó por levantarse y cogió con el brazo a la piña y con el otro lo pasó por encima de Fifí. Sonrió con sabor a victoria y marchó lentamente cojeando con sus amigas a la base, a saber que trastadas habría hecho dentro aquel musculitos descerebrado...





El musculitos descerebrado Atlas, en el tejado, de tanto dolor recibido ya ni sentía nada, así que se dejó llevar y observó el cielo desde su condición, dándose cuenta lo hermosa que era la luna esa noche y el tiempo que hacía que no se quedaba a contemplarla... varios poemas improvisados surgieron en su cabeza, despertándose el sensible hombre que realmente era, ese de antes de dedicarse a entrenar tanto el cuerpo y tan poco la mente y el alma. Aquel hombre que quizás realmente tenía que haber sido y lo equivocado que estaba su camino durante esos años. Eso explicaría tantas cosas...”





Y aquí se despide vuestro cuenta cuentos favorito (mentira), esperando que hayais disfrutado de este cuento para malvados que se salen con la suya. ¡No seas uno de ellos! O te verás obligado a probar saliva de gato con tal de ganar...



Y bien mis apreciados amigos, ¿qué cuento preferís que os narre ahora? ;)



Texto dedicado a los creadores de este super grupo de villanas tan peculiar, los cuales son Red_bat con su gata francesa Le Chatte Blanche. Dr-Fleibur y su monstruosa versión de Gazpacho, aquí bautizado como Piño. Neyebur da el toque poderoso gracias a su Alis o AL15, la simia por ahora en estado de hibernación. Fosforo salva el día gracias a su genial Fifí Storm. Y por último el autor Reebok/Sayer que creó a la sesuda Jane Celsius.



¡Gracias por leer! Aquí tenéis más relatos por si os interesa saber más sobre este universo:

Una historia aparte; Ocupo tu Lugar, no te Preocupes

Una historia aparte; Derrota y Victoria
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Una historia aparte de Irregular Elis: Ocupo tu Lugar, No te Preocupes

El grillo canta; identificando canción... hummm, nada, creo que este es tan amusical (si es que existe esa palabra) como todos los demás de su especie. ¿Por qué carajos me distraigo de la misión?


Elis estaba ya tras el muro de las oficinas, la noche la cubría en sombras ayudada por la sombra de dicho muro. El guardia cercano parecía gemir una melodía (parece que él si entendía la canción del grillo) y sus pasos eran tranquilos y bajos pero audibles con buena atención. La niña se atrevía a aventurar que giraba su porra a un lado en plan vacilón, como si alguien le observara todo el tiempo. No se equivocaba en parte.


El tipo parece fácil de distraer, bien, solo tengo que esperar el momento oportuno y entrar aprovechando mi poder. ¿Dónde habré puesto el espejo...? Aquí está, la madre con Holy, tenía que ser uno de esos con florecitas como adorno... luego me dice a mi...


La niña se miró en el espejo esperando a cambiar a un color oportuno, comparando así con la sombra de la pared a su espalda que la ayudara a camuflarse en el entorno. Su poder del día era idóneo para la misión, había esperado un par de semanas cada medianoche hasta que tuviera un poder adecuado para infiltrarse ¡pero el de cambiar completamente de color como camaleón le había venido al pelo! Además que funcionaba de lujo y se adaptaba también a su súper traje.
Estuvo rato mirando su cara en el espejo y en un momento dado se cruzo con su propia mirada, solo unas décimas bastaron para apartar su cara y poner el brazo delante en su lugar para fijarse cuando este cambiaba de color y camuflaba con el fondo. La pobre no se sentía tan presumida como lo fuera su hermano o al menos solo un poco insegura como lo es su hermana. Ella más bien estaba hecha de otro molde que no andaba bien regulado, no se apreciaba mucho a sí misma y odiaba por ello los espejos en cierta medida.


A ver... Verde Pistacho... que mal gusto... Café Kaki... me encanta pero no me termina de convencer para esta ocasión... a ver... vamooos... Bermejo... ¡Venga ya! … … … … Negro Azulado ¡A tomar por saco! ¡A por ello!


Elis comenzó a escalar el muro, el súper traje se adhería perfectamente a la superficie, aunque la notó algo rasposa e incomoda de escalar. Una vez arriba se dejó caer rápidamente, el golpe apenas sonó gracias a la amortiguación de las botas. La tecnología alienígena era eficiente a niveles sobrehumanos (que vamos... es lo lógico e intención), así que no tuvo problema de andar tranquilamente y con cuidado camuflada por la pared mientras observaba al tipo de seguridad. El pobre estaba tan aburrido que hasta contagiaba a la pequeña, pero con un cuchillo imaginario se libro de aquella densidad aborrecible como cual tarta digna.


Si hasta se ha dejado la puerta abierta... a ver que mire... ahora se ha dado la vuelta ¡vamos! Que fácil que ha sido jiajia... … ¿qué es esto? ¡Ay! Calla, calla Eliiis, el perro huele pero no te ve... ¿Qué hace este chucho aquí? En mis planes no figuraba... … bien, se aleja ¡Uf! Ahora a esta esquina y mirar en el espejo. Bien, sigo en el color adecuado ¡siguiente punto! ¡Eres genial Elis River!


Mientras andaba de un punto a otro, su privilegiada mente repasaba el plan y los detalles con cautela como si estuviese programada para ello. La perfección es un lujo que mantener y agotaba sus energías el doble de rápido de lo que esperaba. Pronto no habrían recursos para mantener eso en mente y es por ello que había que encontrar el plano cuanto antes.
El asunto del plano traía de cabeza a la niña desde hacía dos semanas, desde que su padre dejó caer el periódico por casualidad cerca suya y pudo apreciar la página por donde se abrió... lo mejor fue cuando en ese mismo instante el café de su padre quemó un poco la mano de este en un descuido somnoliento y las pequeñas gotas marcaron la noticia adecuada; tres gotas en los puntos exactos de la diminuta pero matona noticia: "Se devuelven viejos planos de construcciones egipcias a las oficinas de Star Capone". La gracia del asunto es que esos planos fueron guardados en una caja fuerte de máxima seguridad en el banco principal de la ciudad, toda esa parafernalia para que el conocido ladrón "Susagallas" no se lo llevara de nuevo.
Pero tras la fuga de este, confirmada por tercera vez ¿no resultaba raro dejarlos a la vista en un lugar tan fácil de acceder? En otras ocasiones para capturarlo se llevaron a sitios obvios o prácticamente se dejaron en dicho banco como la última vez. El pez picó el anzuelo de sobra, con sus respectivos problemas claro.
Pero ahora había algo raro en todo ello... y la pequeña tenía que investigarlo, hacerse pasar por el propio ladrón y confirmar una de sus sospechas: el cuerpo de seguridad de la ciudad había cambiado. No es que supusiera un problema para su familia que supuestamente formaba parte de aquello, pero normalmente eran avisados, presentados al público o vistos en algún lugar como el, ya acaparador y ansioso de fama en este texto, banco. Pero en esa ocasión nada de nada, el alcalde se traía algo entre manos a sus espaldas, la niña no tenía duda. Así que sin decir nada a sus padres, planeó el asunto y se aventura aquella noche con un poder adecuado para la ocasión y...


¡Oh caca! ¡En el reflejo de la maquina de agua me muestro amarillo vainilla! ¡El perro! ¡No ladres! ¡Corre Elis! ¡Por tu tía! ¡Corre! ¡Maldita sea! La larga y pesada charla del narrador ha distraído... mira a los lados... ¡los guardas han escuchado al perro! ¡A la porra la perfección y su caro e inútil mantenimiento! Es mejor ser humilde e imperfecto, al menos una es más feliz. ¡Ey! ¡Ahí! ¡Perfecto!


Steve y John (nombres genéricos como pocos) pasaron por el lado de la imitación barata del cuadro de Van Gogh. Cómo se nota que no entendían de arte y no dieron importancia a la figura de niña amarilla del cuadro. Tampoco dieron importancia claro está a lo moderno que era Van Gogh para su época con su arte en 3-D. Pero el can Boby (venga ya, por favor...) si que tenía más sensibilidad artística y sabía que aquella figura no correspondía porque no olía a pintura. Aunque tampoco hizo falta mucho más, ya que hasta dos mentes huecas como la seguridad de ese edificio sabrían que Van Gogh no inventó los cuadros que cambian de color ¡los inventó Dalí! Así que... "¡Manos arriba!"


¿¡Qué!? ¿¡Cómo!? ¿¡Cuando...!? Dejémonos de clases de lenguaje y vayamos directos a Educación Física... ¡Corre Elis! ¡Por tu abuela! ¡Corre!


"¡Quieto ahí!" Gritaron los guardias, "¡No te muevas digo...! Miralo, ni caso..."


Bien, aquí más o menos me camuflo...


"¿Donde se habrá metido ese ser azul?"


"¡Turquesa so cenutrio! ¡Turquesa!"


"¡Ahí está! ¡Ahora está doblando la esquina! ¡Corre!"


Bravo Elis, bravo... creías que esos guardias no te llegaban ni a la suela, y puede que así sea... ¡pero bien que has caído de morros a sus metafóricos pies!


Tras diez minutos, Elis logró darles esquinazo, por suerte los guardias eran tan listos como lo pudieran ser los hombres del legendario Jefe de Policía Prometeo. Esperó un poco antes de dejar de estar acurrucada encima de la silla azu... turquesa de uno de los lados de las múltiples puertas de un pasillo al azar. Elis arriesgó entonces el todo por el todo y fue directa al ascensor, hasta la última planta, que como buena historia de infiltración el objetivo siempre está al final o arriba del todo.


¡Clink! Me encanta el sonido de ascensor... jia. Vamos a ver que hay por aquí... esa puerta tiene pinta de importante... sonido de ascensor, casi cuadrando con la frase de arriba ¡Joder! … … … Miralos, ahí están, que fieles que son a su trabajo, es admirable por un lado pero deplorable por otro...


La chiquilla se sintió mal de golpe por su manera de hablar, le hizo recordar además a alguien que hacía tiempo ya que no veía. Se auto-disculpó y siguió esperando camuflada mientras miraba al suelo algo melancólica. Una vez se fueron, se dirigió a la puerta rápidamente.
Su intuición femenina casi nunca se equivocaba y ahí estaba, los planos a la vista, casi parecían hablar y rogar un "cooogeme, cooogeme" que no sedució mucho a la superheroína, la cual se centraba en lo importante del asunto. Miró alrededor, buscando pistas de quien podría haber creado esa trampa tan obvia ¿era realmente todo aquello para el ladrón? ¿o esperaban que fuera otra persona? Dudaba que supieran que iba a ir ella misma, pero nunca se sabe cuando desconoces la cara del enemigo. Del alcalde no podría tratarse, era un aliado por muchas riñas que tuviesen con él. Pero quien fuera estaba cerca de el importante señor de alto cargo ¿también aliados? Lo dudaba, sabrían de ellos perfectamente. ¿Algún grupo en las sombras subvencionados por el mismo ayuntamiento? Si es así hay que actuar cuanto antes... ¿y esto?


Parece una tarjeta, tiene una especie de mariposa dibujada... casi abstracta. Mariposa...


Elis se tocó la espalda por instinto.


Nunca he visto este símbolo, tendré que buscarlo por la red y... ¡Oh vaya!


Ahí estaba, el guardia más feo que uno podía imaginar, solo que no iba vestido como tal, llevaba puesto un traje negro bastante sofisticado, guantes finos y con una cuerda encima para... ¡Un momento! ¡No es un guardia! ¡Es el ladrón Susagallas! (Para que luego digan que los narradores somos omnipresentes y nos esperamos y enteramos de todo...)


– Hola miss River... ¿qué tal tu madre? ¿Igual de guapa que siempre?

– Ey Peter... sí, igual. Imagino que el brazo que te retorció bien retorcido aún lo notarás...

– Bueno... solo cuando miro mal.

– Asustame y dime que trabajas aquí y que vas a detenerme y todo eso ¡es lo qué esperamos al verte de repente aquí!

– ¿Esperáis? Tan volada como siempre... he entrado por la ventana con uno de mis ganchos, obviamente –Susagallas señaló la ventana mientras se rascaba un poco su bigote grisaceo con la otra–, recuerda que no sufro de vértigos... a menos de que estéis uno de vosotros cerca.

– Sí... suele pasar... –Elis miró a un lado mientras se miraba la mano como si se mirase las uñas, cosa imposible por tener el guante puesto–, pero solo ocurre con... ¡los villanos desgraciados como tú!


Elis no se andó con chiquitas y se lanzó sobre el adulto, este recibió el placaje bastante bien, es lo que tiene un cuerpo de muchos menos kilos que él (aquí no cuela las leyes del cine). Susagallas apartó a la niña de un empujón y agarró los planos rápidamente. Elis esperó lo peor como la alarma o similar, pero no ocurrió absolutamente nada, cosa que la extrañó aunque no era momento de analizarlo.


– ¿Así sin más coges los planos? ¡Has perdido con el tiempo Susagallas!

– ¿Tú crees...? –de nuevo un mecer de bigote–, aquí cada un consigue lo que quiere ¿no Elis? –esto último mosqueó un poco a la niña entrecerrando los ojos de manera clásica como afirmando algo.


Es entonces que entraron los guardias gritando y armando jaleo, el suficiente como para ver como el ladrón saltaba con una agilidad sorprendente a pesar de la ya cercana avanzada edad, dejando a una River ahí solitaria ante el peligro. "¡Por cierto!" Comenzó a escuchar desde fuera y con cierta lejanía "¡El rosa te queda bien!" Elis se miró los brazos y el cuerpo "¡Rosa palo, listillo!" respondió el orgullo de la niña en su lugar y con voz bien alta. El caso que no consiguió calmar a los dos guardias y a su fiel perro.


Bien, la situación es sencilla, tengo lo que buscaba, ahora paso a paso hacia atrás y... vale, tropiezo con la papelera, pero si sigo haciéndolo así de bien... ¿otra papelera? ¡Venga ya!


Sin pensárselo mucho más, la heroína saltó hacia la ventana esperando ver el gancho aún ahí bien agarradito a la cornisa. Entonces ya notando la presencia de los tontos pero imponentes fieles al trabajo, se agarró y volteó hacia fuera para comenzar a deslizarse hacia abajo por la ventana. No tenía mucha practica con ello, pero no se le daba mal por lo que veía, hasta que vio que comenzaba a cansarse a niveles cada vez más rápidos. Comenzó a darse mensajes de ánimo a sí misma, pero ni el mejor monólogo escogido por el jurado y público podía darle las fuerzas necesarias para aguantar. Bajó un poco más, creyó ver a los guardias asomarse por una ventana cercana, los ignoró por supervivencia de las más básica. Mientras apretaba fuertemente los dientes, ya sentía la perdida de las fuerzas hasta que posó los pies en una cornisa ¿Cómo no se me había ocurrido antes? El peligro del momento le habían nublado demasiado, tendría que entrenar más ese aspecto.
Los pasos y gritos se acercaban, descansó solo un poco más y se secó el sudor de la frente ¡Allá vamos!


La fricción de una cuerda te debe de dejar bien guapas las manos, menos mal que están estos guantes bien hermosos que manufacturó mamá... Jiajia, "manufacturó" que gracioso me suena... ¡Ay! ¡Con cuidado! ¿Dónde quedó esa concentración de hace un momento? ¿Y ahora por qué paró cada dos por tres en cada cornisa? ¡No es momento de hacer la vaga! ¡Qué vienen los listos!


Te juro que me dejó mañana el trabajo tron ¡entre el payaso del otro día y esto no ganamos para sustos! ¿Pero qué tiene este edificio? ¡Si está casi vacío!


Son cosas de jefes, que sé yo, solo quiero que me paguen. Me apetece un gofre, oye. Al cazar al duende multicolor nos vamos a pedir uno ¡Gofres!


¡Wof, wof! (Traducción: ¡Guau, guau!)


Elis por fin llegó al suelo y con la velocidad del rayo amarillo que era ahora salió del lugar escalando el muro rápidamente y con agilidad de araña. Los guardias y el perro llegaron por fin abajo del todo saliendo por la puerta. Al no ver a nadie allí se quedaron quietos jadeando y quitándose las gorras, como si se hubiesen puesto de acuerdo, para quitarse el sudor.
Al final John miró a Steve y dijo "Mira, no sé tu pero a mi me apetece un buen..." su colega le señaló cómplice y habló por él "¡Crepes! Estaba pensando lo mismo tíooo!" "Esto..."




*Epilogo (por que hasta las historias cortas pueden tenerlo oiga usted): La niña ya en cama sentada con la espalda contra la cabecera, con la larga almohada colocada por toda la espalda y con el pijama puesto, miraba el símbolo. No había encontrado nada por la red, aún cansada y casi amaneciendo no pudo evitar seguir investigando por el océano de la información. El asunto del ladrón que acababa de suceder le iba a dejar dormir menos aún que los últimos días. Estaba claro que Susagallas había caído en la trampa de quien fuera. Las fichas de ajedrez que veía la niña eran extrañas, se atrevería a decir que su rival se había aventurado a usar fichas de las damas, y del parchís incluso, en ese perfecto tablero cuadriculado, ¡y aún encima iba ganando!

¿Cuales eran las respuestas? La extraña mariposa la miraba con sus inexistentes ojos, a pesar de mirar hacía arriba como dibujo plano que era. No encontraba conexiones, repasaba a todos los villanos, personas e incluso a su pasado más profundo y nada cuadraba... estaba claro que un nuevo enemigo, y de largos hilos, hacía presencia en su joven vida.

Una historia aparte de Ryoko Monogatari e Irregular Elis: Derrota y Victoria

Un año un tanto oscuro para la humanidad, el futuro de la historia pendía de un hilo y el mal para unos, la gloria para otros, se identifica por el mismo símbolo y seña.


La nevada estepa se mostraba tan inmutable como siempre aparenta a primera vista, pero alguien ya algo añejo tan acostumbrado a ella como el Comisario Vorobiov sabía diferenciar esos detalles y pequeños cambios a lo largo de las horas. La estepa estaba hoy intranquila, algo se lo decía, la manera en que el viento se mecía y el olor que traía le hablaban del seguir de las desgracias que aún abatían sus tierras esas semanas. El ataque aún duraba pero ya se le notaba pronta su muerte; su finalización por parte de los testarudos ofensores.


Vorobiov miró hacia atrás y los vio, a los soldados escuchando al Sargento Maestre Lébedev que se mostraba más pesimista que positivo en sus palabras de ánimo. Una vez terminó, los soldados se acomodaron alrededor de la pequeña hoguera para terminar la cena y pegar un par de tragos de Vodka, lo suficiente como para despertar pero no para perder el miedo; no era momento ni lugar.


– Camarada... –Lébedev desde atrás puso la mano en el alto y fornido hombro de Vorobiov, no hubo contestación por su parte ya que todo estaba dicho, solo cabía esperar.


Pasó otro rato, Vorobiov hizo un gesto que el Sargento Maestre interpretó perfectamente. Entonces hizo lo propio con sus hombres para que tanto estos como los tanques Kv1 se pusieran en su posición y en modo defensa absoluta...



...acción que no interpretó del todo el Sargento Segundo Gottschalk, ¿por qué utilizar esa estrategia y recurrir solo a tanques más defensivos para re-conquistar ese terreno? Aunque le doliera en el orgullo, los malditos rusos tenían ventaja en ese terreno y sus hombres ya asumían posibilidad de derrota alguna, sobretodo el cobarde del Cabo Primero Seiler. Ahora el caso y maneras de pensar tenían que ser diferentes, dos formaciones de defensa no servían de mucho y no tenían todo el día. Pero como Gottschalk no era tonto supo en décimas justo al comenzar este párrafo que ahí había gato encerrado, y de los gordos.



La española miraba con curiosidad desde su posición mientras se terminaba la cena, miró arriba para comprobar que posición, al igual que ella, tenían asignadas en ese momento las estrellas del cielo y luego bajo de nuevo la vista para volver a analizar (más bien asimilar) la situación. Por fin el Sargento Segundo reaccionó y se dirigió a sus hombres para comentarles su plan. Estos afirmaron con voluntad inquebrantable (o puro orgullo de apariencia) y se movieron por todos lados de la zona. Gottschalk al final se decidió acercarse a ella:

– Españolita... –el tono bromista que siempre había usado el suboficial contra ella ahora era más serio y educado. Al menos en los momentos críticos se había ganado por fin un poco de respeto– ...le recomiendo mantenerse al margen como siempre ha hecho, esto es serio y no está hecha de la pasta adecuada...

A ella de todas formas no le gustó esa educación machista, sabía que lo decía por que no la valoraba como se debía. Así que se limitó a asentir como siempre había hecho, ya que ella poco pintaba allí, solo observaba y redactaba las gloriosas hazañas del Sargento Segundo Gottschalk, "El enviado de Dios" como decían sus soldados pelota más directos. Estos debían de ser de los que fingían muy bien en la cama, aunque eso deberá dar igual entre hombres, les devolvía su mierda a los alemanes por lo bajo.
Así que como contratada por el engreído escribió un poco más en su libro mientras vigilaba de reojo por si había que cumplir la siempre eficaz función de huir dejando así la evidencia de que no era tan grandioso ese hombre. Lo bueno es que había podido practicar casi todo el tiempo para librarse de aquellos soldados que sin fuerza de voluntad alguna querían ceder a la manzana prohibida que era su cuerpo de mujer, pero su astucia siempre derrota hasta a la mente del hombre más listo y aún se conservaba entera durante ese mes con el pelotón de Gottschalk. Desearán haberla cogido bien cogida mientras la vean correr por la lejanía si el resultado de esta batalla no era el esperado.



Vorobiov ya lo tenía todo más claro en su mente cuando terminó de analizar el asunto por última vez. Miró a la estepa como si esta le chivara cual era la táctica infalible y gritó el nombre de su enemigo mientras no dejaba de mirar a su extraña amante blanca:

– ¡Gottschalk! –el eco del lugar se hizo memoria rápidamente y absolutamente todos los soldados del lugar le escucharon como si lo tuviesen al lado. Gottschalk tenía una educación de hierro, lo único admirable en ese hombre cegado por sueños de poder, y respondió con una eterna tranquilidad que su rival ruso interpretó y entendió más por el tono y actitud de como contestó que por las palabras en sí:

– No existe el miedo entre nuestros corazones del mismo color que vuestras ideas –el Sargento Segundo Gottschalk se mantenía firme y recto como una piedra–, sólo la impaciencia por veros mordisqueados por las fauces de mis perros de hierro... por mucha defensa que otorgues, esa táctica solo te traerá el final que pareces ya tener bien asumido...


El Comisario ruso no se dejó intimidar y con la inmutabilidad que se le había otorgado al nacer miró hacia atrás para entrar en contacto visual con el Sargento Maestre, este a su vez, como llamado por una voz invisible miró y entendió el mensaje con perfección de relojero. Que hablando de relojeros, el asunto estaba relacionado con ello...

Los rusos trajeron arrastrando en un principio un enorme y viejo ruido metálico, la interpretación nazi fue de alguna especie de tanque casi oxidado. Pero que sorpresa cuando la mente logró unir piezas al comprobarse que arrastraban varios hombres tras de sí una enorme campana, muy vieja pero a su vez muy bien cuidada. Uno de los hombres de Gottschalk fue llamado por él para comprobar que era aquello, el fiel soldado no supo responder, así que el peso recayó como si realmente fuera dicha campana en la española, la cual ya había comenzado a funcionar sin orden alguna. Al rato pareció deducir algo, tratándose de rusos, solo podía ser algo relacionado con ellos mismos y su bien preciada tierra:

– Una de las campanas extraviadas de la torre Spasskaya... –dichas palabras de voz femenina llegaron a oídos de Gottschalk, pero no causaron mucho efecto en él, por lo que no quiso seguir indagando y esperó a ver que extrañas ideas tenían en mente sus adversarios. Lo único que pudo entrever en la imaginación es que quizás iban a subirse los ánimos y optimismos con aquella vieja reliquia con un sonido de madre patria blanca y roja en su pureza... eso enfermaba al Sargento Segundo.


El Comisario se percató de la densidad de la inmutabilidad de su adversario actual, cosa que le agradó y que le sacó una sonrisa casi agrietada. Habían posibilidades de sorprender de sobremanera al enemigo. Es entonces que hizo entrada Semión Gavrilovich, alguien que siempre ha estado ahí pero que hasta ahora nuestras limitadas mentes no habían dibujado en la escena de esta pronta batalla en la nieve. Pero no solo a él nuestra mente ignoraba, también su séquito de hombres de vestimenta similar a él, gente que no parecían soldados en una primera vista, y no se equivocaban mucho nuestros ojos. Todo se aclaró de extraña manera cuando todos aquellos hombre incluyendo a su aparentemente bien deducido líder Semión rodearon la reliquia.

El porqué el asunto tiene que ver con relojes lo entenderéis en unos instantes...



"¿...Cantan?" El no salir de su asombro del Sargento Segundo concibió solo una pregunta, en un campo de batalla no te puedes preguntarte mucho. Al parecer tampoco había tiempo de gesticular algún tipo de emoción ante lo que sucedió, como aquel extraño brillo de la campana rusa, un brillo propio que reaccionaba ante las magistrales y bien ejecutadas notas de los cantores de las estepas. "¿Un ritual mágico?" él desde hacía tiempo que había dejado de creer en esas cosas, principalmente por su propia seguridad, ya tenía bastante con lo suyo y sus poderes desde el nacimiento... demasiadas muertes accidentales de niño le habían enseñado con fuego que no había que involucrar más el alma en lo místico o lo que rayos fuera, por el bien de ambos, tanto para él como para el demonio.
Estuvo tentado de ordenar fuego por parte de sus maquinas de guerra, pero la curiosidad, que al parecer si tenía cabida en la guerra, le exigió, que no sugirió, ver aquello y actuar en consecuencia, que puede que fuera interesante y se pudiera aprender de ello. Aunque que arrepentido quedó después de ver el rostro en esa campana que emitía ondas melódicas con solo un vago resonar...



"Efectuado, camarada..." aseguró Semión aunque no hiciera falta pues los resultados eran claramente visibles. Ahí estaba, Vorobiov no le hacía falta haberlo visto jamás para reconocer a ese dios eterno: Cronos, "alguien" de largas barbas y triste mirada. Ahora el dios yacía de alguna manera mortal en el hierro de la campana, formaba e imitaba la forma de la misma de una manera deforme como solo un ente como aquel podría. El Comisario quiso incluso tocar por curiosidad pero sabía que jugar con dioses era la peor idea habida y por haber. Así que ahora que tenían este inesperado arma de su parte, esperó a ver la reacción de su enemigo, no sin antes hacer un gesto que todos sus soldados comprendieron al instante por como se movieron de un lado a otro, incluyendo a los cantores.



Un hormigueo no suele durar mucho, al menos así siempre había sido en el caso de Gottschalk, pero ese extraño presentimiento lo noto muy real y todo debido a como lo estaba empezando a sentir, el como tenía tiempo para analizarlo con una tranquilidad aterradora, hasta su pestañeo era como cerrar los ojos y no saber abrirlos ya que era por instinto inconsciente. "¡Ha ralentizado el tiempo!" maldijo a la vez que confirmaba sospechas y una bala de tanque explotaba cerca de su posición, justamente hacía donde deberían estar sus hombre bien cubiertos. Pero no le hizo falta ver el casco con cabeza incluida volar hacia delante desde uno de los laterales para idear a comenzar un plan con sus poderes; gracias al Führer él tenía una mente ágil por encima de la media y dio ventaja inesperada hacía su enemigo.



La niebla casi transparente en un principio se alzo desde la nieve, la madre tierra por la que luchaban los rusos parecía mostrarse agresiva sin motivo alguno. Vorobiov reconoció entonces el poder de su enemigo y solo pudo reaccionar a cubrirse él mismo con sus densas sombras, aquellas que al igual que Gottschalk con su condición fueron regaladas sin consentimiento al nacer. El tiempo aún no se ralentizaba lo suficiente y lo supo a la perfección cuando desde su oscuridad que ampara vio a la neblina antes nieve convertirse en una estructura de fino hielo solido que tiñó de color por el que luchaban y mostró las tripas de su hasta en ese entonces compañero Lébedev, que fiel a su superior se situaba a su lado confiando en la victoria que prometió sin tenerla aún en las manos siquiera. Cómo habría deseado haber podido protegerle a él también, pero sus sombras tan densas e incomprensibles le habrían aplastado y ahogado en una muerte igual de terrible. Solo Dios y su patria entendían el porque solo a él mismo protegían sin daño alguno.
Entonces ocurrió algo inesperado, el cantar de los hombres que invocaron a Cronos parecía haberse ido por la reacción de un dios Cronos que empezó a surgir de la campana, estaba ya a medio cuerpo cuando algo le impidió mostrarse del todo, creando así una horrible imagen de dios deforme en una campana. Unas cadenas respondieron a dichas preguntas, las cuales surgían también de la superficie del artefacto y parecían anclar al dios en su lógica. Aún así no fue impedimento para ver horrorizados los pocos supervivientes de esa peculiar masacre de vapor el como devoraba un cadáver cercano, todo con una enorme y deformada boca que decapitaba y mutilaba aquel ser traspasado por hielo recién rojo.



La española lo vio, como así aseguraría más tarde a compañeros de trabajo de reportajes, lo que le hizo deducir que Cronos no era la primera vez que visitaba nuestro mundo, e incluso se aventuraba a acertar con la época como lo eran los principios del Siglo XIX. Su cuerpo se estremeció y su cordura mermó unas décimas, unas lágrimas limpiaron en parte la imagen aún mental que se reflejaba, aquella de un ser encadenado luchando por extraños motivos divinos que devoraban cadáveres rojos, mutilaciones procedentes del paraíso y de lo más profundo de la mente. Quiso vomitar, pero el mareo le impedía apenas razonar y su instinto tomo control entonces, moviendo a sus piernas hacia una dirección que le llevara lejos de aquel horror, bien lejos también del descabezado y cruel suboficial y de su enemigo a la altura.
Por fin pudo sentir una corazonada de salvación y arrodillarse contra el suelo, para dar paso a una vomitona liberadora provocando más lagrimas que lograron limpiar al final lo indescriptible. La bilis liberada se juraría que era negra como aquella noche, como si hubiese liberado algo maligno como lo pudiera ser aquella imagen, pero la mente de la chica no quiso asimilar más. Luego siguió andando un poco más y terminó por caer al suelo sin fuerza alguna quedándose boca arriba. El oscuro cielo le hablaba con borrosas visiones de puntos brillantes que parecían mecerse en olas turbias. Su mente divagó ajena de aquella batalla...



Gottschalk apartó la mirada, juraría que la primera vez en su vida que realizaba tal gesto. Ni con sus superiores, ni mucho antes con sus severos padres y ni con la mismísima muerte que a veces parecía pasar cerca de él conforme se adentraba más en la guerra, habían conseguido quebrantar su cabeza bien alta de orgullo y honor. Entonces comprendió el porque no se debía temer a la muerte la cual era nada comparado con lo de después, el infierno. Aquella horrible escena no premeditada de sus enemigos debía de ser el aperitivo de lo infernal, del concepto de agonía eterna de la que aseguraban algunos libros de ocultismo que el gran Himmler obligaba leer a todos sus hombres valiosos. Hacía bien, pues el no estar de antemano enterado de aquello podía haber destruido al orgulloso hombre que era ahora.
Lo inevitable aún permanecía ahí, esa lentitud impregnada en su zona y en sus fieles soldados aún no se marchaba, es más, con lo que comprobó al instante mirando en el punto exacto (alejado del punto de locura) al frente en la zona enemiga, se había expandido hasta ellos. Ni la masacre causada por su poder de evaporar y solidificar le parecía tan macabra e impactante como la escena del dios caníbal. Los rusos estaban muertos, siendo arrastrados por largos y famélicos brazos inhumanos de aquello que no debía haber sido llamado. Lo único que quedaba en pie era lo que no poseía eso precisamente, los tanques rusos podían avanzar entre el cristalino hielo que se resquebrajaba a su gran paso de oruga de hierro creando una bella imagen de lluvia de polvo de diamantes que donó algo de cordura y olvido a la mente del Sargento Segundo.
Pero también se hallaba en pie ese otro dios más lógico como lo era su enemigo, capaz de crear densas oscuridades que aplastaban y absorbían a voluntad de humano. Vorobiov desvió lo que pudiera estar haciendo la mente del alemán y le recordó que ahí se hallaba un igual, alguien tan diferente ya fuera por sus ideas o cualidades demostraba una misma sangre como lo era la de una persona maldita o bendecida por aquel supuesto sagrado número; soldados de lo extraordinario, mercenarios sin bandera ni objetivo que poblaban la tierra. Y como sabe todo el mundo que estaba al tanto, solo uno de estos podía acabar con otro de su misma esencia; o al menos tenía más posibilidades. Fría matemática siempre venía a su mente cuando se trataba de esa gente marcada por el número, enfrentarse entre ellos no tenía motivos para ocurrir, pero en aquella ocasión tendría que resultar todo en 0.



Vorobiov quiso sonreír asumiendo la derrota, el sonreír de pena por su inminente futuro. Pero el masticar inhumano que escuchaba a su espalda le bloqueó la mente, le regaló imágenes de una imaginación poderosa. Miró abajo, cerró los ojos y asumió al fin. Su oscuridad palpable reaccionó frente a ello y allanó el camino a los tanques para que disparasen a discreción sobre sus enemigos. Un hombre de verdad lucha hasta el final, sin miedo a nada como bien le enseñaron, como bien había aprendido.
El destino le anclaba a su rival que cada vez se hallaba más cerca, y mientras mantenía un paso firme comenzó a generar esas sombras bautizadas por una razón ansiosa de explicarlo todo y a ansiar un pronto cadáver que le satisficiera en su ya asumida y pronta muerte. Odiaba darle la razón al Sargento Segundo, pero había acertado de pleno, pero al menos se llevaría algunos dientes de ese metafórico ser de hierro y dejarlo mellado por el resto de sus días para un posterior regocijo allá donde fuera en la otra vida.
Un tentáculo de impenetrabilidad se alzó desde su espalda buscando a su enemigo, pero solo hubo respuesta de balas que empezaron a atravesar sin lograr su objetivo su ahora extraño cuerpo negro. Era como si un agujero negro se hubiese personificado en la Tierra, algo imposible para cualquier científico al que preguntases. Pero las ya nombradas lógicas no servían ni como escudo o como arma cuando empezaron a absorber a los soldados alrededor del claro y verdadero objetivo como lo era el suboficial alemán. Los hombres que llegaban a la oscuridad se les tornaba toda la mente en negro, y sus cuerpos se aplastaban y se expulsaban por el aire a alturas y velocidades increíbles; al menos lo serían, si no fuese por la influencia constante del dios loco incontrolable de gula.



El suboficial alemán seguía en sus trece de inmutabilidad y observaba como sus hombres eran arrastrados hasta su metamorfoseado enemigo. Alzó el brazo en una lenta y silenciosa escena, a pesar de haber realizado un gesto rápido dentro de nuestra comprensión, para que sus hombres pararan y ni se acercaran. Gottschalk se adentró en el área de combate a la que su enemigo deseaba llegar. Conforme se quitaba los guantes de cuero negro y miraba con fiera mirada decidida, ideaba alguna estrategia para acabar con él lo más rápido posible, dentro de lo que cabía en aquella escena.



La española notó el peso en su barriga, lo atribuyó al reciente vómito, pero ojalá no se hubiese equivocado y hubiese identificado al olvidado Cabo Primero Seiler, el cual estaba sentado con su trasero en su barriga mientras le encañonaba la frente con una pistola Lüger. El posiblemente desvariado Tropa del Sargento Segundo miraba con curiosidad a la chica, y a todo su cuerpo para ser exactos. Pero su mirada parecía no mirar hacia ningún lugar, sencillamente actuaba como ella esperaba que lo haría, como si todo aquello fuese una nada graciosa obra de teatro.
La chica quiso reaccionar, pero vio sus cuatro extremidades bien enterradas en la nieve, dedujo muy bien que el soldado sabía que tarde o temprano ella recuperaría las fuerzas y se molestó en hacer ese trabajo; percatándose en ese instante que su cuerpo estaba en cierta medida doblado hacia abajo por la manera del enterramiento. ¿Cuanto tiempo había pasado inconsciente? Sintió un escalofrío no producido por el frío de lugar.

Seiler pareció hablar en un momento dado con su áspera voz:

– No sabes la de ganas que tenía de tenerte así... –repasó de nuevo las curvas de la joven mujer y volvió a mirarle a los ojos– ¿...qué podríamos hacer ahora? Si te soy sincero no tengo ni ganas de quitarte la ropa, sé de sobra que tendrás los pezones rosados... –apretó el cañón del arma aún más– ...quiero aquello que se te es imposible robar, eso tiene mucho más valor que todos los virgos del mundo juntos. Ya sabes... tu poder... –la sonrisa del Cabo Primero fue casi demente– ...no pongas esa cara, sé que eres como ellos, mi poder ocultista me lo susurraba todo el tiempo ¿Por qué si no estarías en la brigada de Gottschalk y aún encima de manera tan consentida? Así que ya ves, he esperado el mejor momento posible para tenerte a mano y robarte aquello que no sabes aprovechar.

El extraño hombre se levantó y se aseguró que la chica no pudiese moverse desde su posición en el suelo, al parecer el impacto de dicha batalla era demasiado fuerte para su frágil mente que no estaba acostumbrada a sucesos tan inesperados y violentos. Así que con una tranquilidad y confianza admirables Seiler comenzó, con una rama cercana del suelo, a formar y rodear con un círculo el alrededor de la española. Dicha tranquilidad era comprensible, ya que aquella zona no se veía afectada por el influjo del ritual de invocación. Después de ese círculo, vino otro alrededor del mismo, por lo que cada vez costaba más formarlos y las prisas pronto hicieron su aparición.
La joven se concentró entonces en el pie del tipo y esperó, su concentración liberó su mente de cualquier pensamiento hasta el punto de que el pie del hombre atravesó la nieve. Este supo enseguida que había ocurrido y con todas sus fuerzas sacó el pie ahora desnudo de dentro de la nieve, la bota ya parecía imposible de sacar condenada a esa prisión de poca pero segura profundidad. Seiler se acercó a la chica conforme sentía las punzadas de frío en su vulnerable pie y le dio con una patada en todo el costado con su pie cubierto, esta gimió de dolor y se retorció dentro de lo que pudo.
El tipo volvió a sus asuntos una vez se aseguro que la chica no podía concentrarse de nuevo. Pero la española era en cierta manera famosa por su perseverancia y logró concentrarse de nuevo, ayudándose del dolor para nublar la mente. Un crack se escuchó, la rama se había partido por la mitad para perplejo y cara de idiota del Cabo Primero. Miró con ira a la chica y con velocidad demencial continuó formando el círculo teniéndose que agachar más para realizar su supuesta obra maestra con ese partido instrumento. La chica seguía aún en lo suyo y pudo notar en su rostro una reconfortante brisa aliviadora que pareció borrar un poco las recién formadas líneas del suelo. Esta fue una acción terrible pues un colérico Seiler se levantó y encañonó de nuevo la cabeza de la española, apretando esta vez con la otra mano el fino cuello de su presa a modo de ahogar y matar. Esta agonizó lo que jamás había sentido e intento soltar aquel fuerte brazo con los suyos propios pero toda acción era inútil. Aún así funcionando por instinto sabía que el alemán la quería viva para sus inminentes objetivos, pero por mucho que pataleara y propinara débiles patadas al frío y agresivo hombre, no conseguía aliviar la asfixia. Por fin la agonía cesó, el hombre había dejado de apretar, pero ella se notaba nublada, no sabía reaccionar ante nada y volvió a visualizar la familiar escena de un cielo borroso de brillantes puntos...



Los líderes de aquella batalla se enzarzaban el uno al otro mostrando alardes de poderes únicos que los simples mortales no estaban destinados a manejar, y así se notaba, por la torpeza que nos caracteriza a los hombres y el orgullo que nos hace creernos dignos. Gottschalk admiraba la resistencia de aquel hombre, le había empezado a condensar el aire de dentro de sus pulmones y aún así aguantaba y seguía con todas sus fuerzas. Puede que no estuviese lo suficientemente concentrado se auto-excusaba.
Vorobiov por su parte sabía que por mucho hielo con el que se protegiera su enemigo de nada le serviría contra la densidad de lo oscuro de su ser. Sintió en cierta medida que su madre tierra le traicionaba por prestarle toda esa nieve convertida en defensa. Pero se animó y llenó de fuerzas cuando dedujo que en realidad era aquel hombre invasor el que estaba obligando y violando a su tierra con sus terribles poderes.

Un tentáculo de densidad voló lo suficientemente cerca para desorientar un segundo al alemán, pero aire condensado y cristalizado le protegieron del segundo tentáculo que quiso golpearle, los trozos y gotas de hielo volaban por doquier y llegó a un punto en que dentro de la lentitud donde se encontraban ambos hombres solo se apreciaban centenas de puntos brillantes que simulaban el cielo estrellado de aquella noche...



...la española volvió en sí, y demasiado tarde temió cuando vio su barriga al aire y sintió el tremendo frío de aquel país a través de su obligo. Pudiera ser que aquella impresión le hubiese devuelto a la consciencia agradeció por otro lado. El Cabo Primero Seiler estaba ahí dibujandole algo con su sangre de índice abierto en el vientre de la chica, en un principio había temido cierto impulso del hombre, pero solo su barriga se mostraba a la intemperie. También parecía haber llegado en el momento justo, pues Seiler se levantó indicando haber terminado el extraño trabajo esotérico y dispuesto a realizar su obra por la que tanto se arriesgaba en mitad de esa batalla. Ver esa satisfacción personal ajena es algo que la aterraba y le acentuaba el dolor de cuello.

Es entonces que el cielo se tapó, pero no eran nubes, era algo de su mente que empezaba a conectar con la del hombre, empezaba a pensar como él y a comprendedlo, era la sensación de como si el alma de uno fuera robada y manipulada sin cuidado alguno. Su reciente frágil mente terminó de quebrarse y cedió a los deseos del alemán, al parecer el que hubiese visionado aquella terrible escena de otro mundo le había venido bien para derrotarla mentalmente y hacer de ella, espiritualmente hablando, lo que quisiera.
Su mente aún así pudo apreciar como el hombre con extrañas luces arrancaba con sus manos una esencia de su vientre, notó también como su cuerpo se elevaba desde su peculiar prisión de nieve como si intentara volar, concibió el ascenso de ese hombre a su objetivo y logro si poder hacer nada.
Su vientre ahora manchado de sangre esencial de un color amarillo brillante indicaba el irse de las fuerzas que siempre habían acompañado a la chica, aquello que siempre había sido ella moría. El amarillo de lo esencial subía por las manos del Seiler con una rapidez casi alienígena, este seguía recitando mientras masajeaba esa desnuda zona y asimilaba su nuevo poder...

Al fin todo terminó, y ella se notó como se posaba de nuevo en el suelo y la realidad. Su vientre se mostraba morado de frío y dolor espiritual. Su alma, sin embargo, se notaba más vacía, pero por otro lado, más aliviada de un peso titánico. Un ojo de la chica soltó una lagrima que ni ella misma pudo interpretar.
Ahora el Cabo Primero Seiler se miraba las manos y comenzó a alejarse de allí, las alzó un poco más en pose de asimilación y triunfo. Sonrío, y deseoso de probar su nuevo poder no se percató aún así del obús (primero lento, luego rápido en su zona) que impactó cerca, de aquel tanque que a pesar de su lento movimiento por la conciencia actual del tiempo tuvo tiempo de sobra para visionar a cámara rápida la acción de aquel hombre y de la chica atrapada. Ambos eran enemigos y el disparar sobre dos seres extraordinarios era una prioridad suculenta...



Gottschalk solo observaba aquella improvisada obra de arte, muy macabra todo sea dicho. Su puño de hielo de varias pulgadas goteaba y formaba una roja estalactita. A esa lentitud aquella escena era belleza, aunque su mente racional le dijera lo contrario.
Su enemigo Voroviov yacía por fin en el descanso eterno, había llegado hasta el final, y muy pocos hombres en la guerra presumían de ello, prácticamente porque no podían, claro. Pero su a veces bípeda lengua hablaría bien de aquel hombre, de aquel enemigo que de estar en el bando correcto habría alcanzado la gloria sin duda alguna.
Miró una última vez su cadáver de cabeza aplastada y se aseguró que no quedara ninguna de esas oscuridades vivientes. Luego saludó como buen militar y dijo unas palabras por si el alma de aquel pobre diablo pudiera escucharlas:

– Hasta siempre noble soldado...


El Sargento Segundo se dio la vuelta mientra convertía en líquido su puño improvisado, analizó el campo de batalla y vio que la mayoría de sus hombres aún seguían vivos. De los rusos solo quedaba un tanque y del que se estaban encargando varios hombres desde detrás del mismo. Solo quedaba brindar en el campamento y... "un momento", se dijo, "¿Dónde está el dios en la tierra...?"




El dolor era intenso y enloquecedor, creía hace un momento haber sentido el peor de los dolores posibles, pero como si un extraño karma le hubiese escuchado le brindó entonces cual era el peor dolor en realidad. La chica desde su posición del suelo miró a su alrededor para volver a asimilar la situación, su cabeza ya mareada y agotada aún podía recuperar fuerzas de donde no las habían.
Ahí lo vio, el boquete dejado por la cercana explosión que provenía de aquel vehículo de guerra del fondo, y que desde detrás del mismo se apreciaba a los hombres alemanes como se acercaban para darnos a entender un claro destino de los hombres de dentro de aquella maquinaria ejecutadora.
También entonces siguió el hilo, una extraño arrastre en la nieve, su mente se distrajo unos momentos para analizar a Seiler levantándose del suelo sin apenas daños, se miraba de arriba abajo orgulloso de saber que su ritual había funcionado, de saberse victorioso. Volvió la mente de la joven a funcionar con lo anterior, el extraño y enorme arrastre como de vehículo pero para nada de algo como un tanque que se acercaba a aquella zona, la suya.
Que irónico es el destino cuando la española pudo al final sumar uno y uno y ver lo que el distraído tipo de ego tenía a su espalda que se movía fuera del tiempo y de lógicas humanas. El dios Cronos se había arrastrado por el suelo en su nueva condición de hierro como si de un ser infernal se tratase, una criatura inimaginable por cualquier mente cuerda. Tampoco alguien cuerdo querría imaginar el como empezó a despedazar a aquel tipo, un soldado de practicas mágicas y que ahora tenía un poder único seguramente fuera llamado por el apetito de aquel dios que no terminaba de entender nuestro mundo del todo. Una fuente de energía que fue devorada y presenciada a ojos cerrados por la chica ya que con una vez tenía suficiente. Pero los oídos no pueden ser cerrados y escuchó el masticar, el gotear, el arrancar y el despellejar de aquel artesano macabro e impaciente.

Cuando el mar de locura cesó, abrió los ojos con temor a tenerlo cerca y a sentir el inminente destino, pero su sorpresa fue tal como el verlo con algo amarillo en las manos, la esencia amarilla que le fue arrebatada. El dios la miraba curioso, tanto a ella misma como a la esencia, bañado en sangre roja que mezclada con su hierro era un resultado de extraño oxido creativo. Cronos comprendió y asimiló, y con mirada vacía levantó sus anclados brazos lo que pudo y dejó que la esencia ahora algo más dorada fuera llevada por un viento inexistente y se desperdigara por el entorno, desapareciendo y fusionándose con el brillo del cielo.
Una vez terminada esa extraña acción, el dios se acomodó y amoldó en su prisión y formó parte de la misma campana, quedando convertido en hierro frío que daba una escultura eterna y con historia de la que no se supo jamás. La española guardo la imagen de aquella reliquia en su mente, no antes de volver a caer inconsciente ante una terrible verdad:

La chica se miró la inexistencia de su brazo, se toco con el otro para taparse la sangre que brotaba como una fuente de vida roja. Comenzaron los gritos como inicio de la inconsciencia, como aviso a la mácula del resto de sus días. Gritó tan fuerte como para quedarse afónica un par de días, como para avisar a sus aliados o como para aguantar todo lo vivido aquella noche...




Las condecoraciones eran innecesarias. Así es como lo pensaba la española Julia Sánchez Abrain, heroína de guerra que colaboró con el grandioso Sargento Segundo Adelbert Gottschalk en una victoriosa batalla de las estepas. La Cruz de Hierro ahora lucía justa en su uniforme (aún así no era suficiente) indicando la grandiosidad de aquel hombre que pensaba seguir luchando por los ideales de su líder, y por lo tanto también los suyos, hasta el final. Lo único que lamentaba Gottschalk era no poder conocer al Führer en persona debido a lo que andaba ocupado en la eterna conquista de la basta estepa.

Pero Julia tenía otras ideas, y sabía de sobra que a ella le entregaban aquello por quedar bien con su país, el cual había ofrecido cierto apoyo a los alemanes. Así que conforme se marchaba por las calles de Berlín tiró la insignia al primer cubo de basura que apreció y comenzó a pensar en como volver a su casa. Sabía que ahora que ya no estaba a la altura de Gottschalk en cuanto a la condición que le hacia especial, este no le iba a aceptar en sus siguientes misiones y sustituiría a las bajas por otras personas igual de extraordinarias. Tanto que hablaba del valor de sus hombres y ni se molestaba en rendirles cierto homenaje o siquiera nombrarles en un digno discurso; si era sustituible no era algo de valor, y como él mismo se consideraba insustituible, pues era algo de valor incalculable.

Pasó unas horas y Julia ya había cogido el primer avión que le dejaría en Roma, de ahí podría viajar en barco o en otro avión hasta su tierra. Quería olvidarse de aquello cuanto antes, entregó con cierto desprecio los manuscritos que empezó narrando las increíbles hazañas de Gottschalk al nuevo recluta novato encargado para ello (el pobre no debería servir para mucho más como se juzgaba en un primer vistazo) y mandó a paseo la invitación del Sargento Segundo a una última noche ellos solos. Ni con un brazo menos lograba librarse de las cortesías aquel tipo.
El corazón de la española se mostraba triste, se intentó tocar el ausente brazo y suspiró con dolor contenido. Durante el viaje también se apreció el como no se iba el color morado de su vientre. Algo de su instinto femenino le decía que había quedado infértil, el no poder engendrar más personas con poder suponía una inutilización por parte de su cuerpo como medida de defensa, por llamarlo de alguna forma. Pero no tenía nada que lamentar realmente, ya que en su tierra le esperaba una idílica y real imagen de los verdes prados cerca de casa y de su marido e hijo recibiéndola con la mayor de las alegrías...



El nuevo recluta es un desastre para TODO. Así lamentaba el Sargento Segundo Adelbert Gottschalk, leyó un poco de la supuesta memoria gloriosa de su persona y el tipo no tenía ni la mitad de talento que la española. Le exigió mucho más pero sabía que era inútil, ese soldado era un milagro si llegaba a Cabo siquiera. Sorbió un poco de su vino y lamentó de nuevo el rechazo que había recibido de la joven mujer. A veces se preguntaba si la llevó con él por su cualidad, por su arte para escribir y recopilar o simplemente porque sentía algo por ella. La simple idea de aquello le machacaba, aunque ahora debería darle igual, era una simple humana más, alguien inferior que ya no merece la pena ni tocar.

Seguramente el destino, ese que siempre le había hecho sufrir pero que siempre le había bien recompensado, le brindaría otra mujer extraordinaria con la que olvidar las penas y subir la moral en batalla.





Lo que nadie supo en ningún momento fue sobre aquella persona que vigilaba constantemente a Gottschalk, aquella persona silenciosa que había estado presente todo el rato y que parecía analizar lo que nadie más veía en el suboficial...

Guión del capítulo 95

En una primera viñeta vemos un ojo cerrado, es un ojo de una niña. En la siguiente se muestra el mismo entrecerrado y un frase arriba indicando "La vida…". En la tercera viñeta vemos el ojo ya abierto pero somnoliento "¿…qué es exactamente la vida?".
En las siguientes escenas vemos como la niña aún en pijama (y con unas bonitas alpargatas de conejo xD) se va arreglando, cepillando los dientes y llevando al final en la mano una buena taza mientras que con la otra mano la mueve al lado de su cara como si estuviese haciendo mucho calor misteriosamente. Todo esto justo antes de mostrarse en una ultima y pequeña viñeta el como abre la ventana. En estos pocos recuadros sigue la narración: "Para unos es apacible, relajada o como quieras llamarla". "Pero para otros…"

Entonces, después justo de esta ultima frase al abrir la ventana se muestra una enorme viñeta (quizá un cuarto de página) donde vemos una enorme cucaracha arrasándolo todo, hay fuego por todas partes y gente corriendo de aquí allá, la cara de Elis es todo un poema. Arriba figura la continuación de la frase: "…es toda una aventura…".

((Que ahora que lo pienso, ¡Elis tiene puntos como ojos! ¿Cómo se podría representar bien las primeras viñetas?))

((Toda esta escena me la imagino como los dibujos clásicos de Hanna-Barbera que intentamos representar, cuando venga la acción o los momentos críticos "el tipo de animación" cambia, pareciendo más moderna o de otro estilo)).



En la segunda página, vemos en una secuencia de viñetas que ocupa la primera fila de arriba de la página, como la gran cucaracha va arrasando todo mientras escupe fuego o lo agarra con su enorme bocaza. En la segunda fila Elis sorprendida se pregunta "¿De donde ha salido ese bichejo?" mientras realiza extraños gestos con la mano que tiene libre (está intentando saber que poder tiene hoy). Entonces, en una segunda viñeta Elis mira hacía abajo y comprobamos en un bocadillo de texto que alguien grita algo especifico abajo: "¡Matilda!", "¡Estate quieta pequeña!". En la tercera viñeta a vista de pájaro vemos que Luk es el que grita, en la siguiente Elis con cara aborrecía parece no sorprenderse: "¿Para qué pregunto?".

En las siguientes imágenes vemos como aparece por la puerta principal Hala con un plato y un trapo en la mano, parece que limpia y seca con esmero y se coloca al lado de su marido: "¿Y esa cosa?" Luk la mira sonriente "Una sorpresa que quería darte por lo que comentaste que no teníamos mascota y todo eso…" parece muy feliz. "¡…y precisamente tuve hoy un golpe de suerte y me la regalaron en el mercado…!" parece que ahora le cae una gota de sudor "…pero de nada que ha comido se ha puesto así…".

Hala mira hacía arriba como sabiendo de sobra que Elis observa la situación: "¡Elis!, ¡mira que mascota más bonita ha traído papá…!" dice alegremente y continua diciéndolo así en la siguiente viñeta: "¿por qué no le ayudas a cogerla y meterla en casa?". Elis sin inmutar su rostro pega un sorbo a la taza y cierra la ventana mientras dice: "No es cosa mía, que se busque la vida".

"¡Pero Eli!" le grita su padre medio enfadado, medio angustiado. ((Su padre le llama Eli sin la s)).

Sigue un poco más la secuencia esta vez arrancando Matilda un árbol y lanzándolo sobre la casa de al lado. Vemos llegar entonces un coche que aparca enfrente de la casa como si no ocurriera nada, baja de el Holy y silba pasivamente mientras busca las llaves de casa durante dos o tres viñetas. Justo delante de la puerta y al lado de sus padres se da cuenta del percal: "¡Ale qué bicho!" se sorprende. "Sí" comenta Luk "Y es nuestro, se llama Matilda" parece sonreír y Holy responde en la misma viñeta: "¡Como mola!" animándose.



En otra secuencia de viñetas comprobamos que la pequeña cucaracha se dirige a hacía otra dirección, Luke más alarmado aún corre tras ella y Holy riendo sigue a su padre, mientras Hala se mantiene en el sitio observando. Matilda se ha detenido en algún lugar y Luk la logra alcanzar, es entonces que Matilda muestra sus malvadas intenciones y se da la vuelta alzando su pata contra Luk para partirlo en dos. Se muestra una viñeta de horror por parte de Luk pero en una secuencia de tres comprobamos que en la primera viñeta, justo en una casa cercana se afloja una viga del tejado para que en la segunda se vea cayendo y en la tercera y última viñeta se completa la secuencia interponiéndose dicha viga en el camino del golpe. "Uff… por los pelos…" lamenta Luk en una cuarta.
Es entonces cuando se enfoca el rostro de Hala como dubitativa: "Se acaba de manifestar el golpe de suerte diario de Luk…" cambia su rostro a uno de preocupación en la siguiente "…por lo que el regalo de esta mascota no es casualidad…" en una ultima viñeta mira hacía nosotros "¡…estaba preparado!". Vemos que entra en la casa deprisa mientras grita "¡Elis!".


"¡Eso ha estado muy mal Matilda!" le regaña y señala sin miedo alguno Luk. Holy lo tiene de mientras agarrado del brazo apartándolo de allí. Al final los dos se esconden detrás de un coche. En una viñeta que están los dos asomándose desde detrás del auto, de repente, aparece en la siguiente una cabeza a su lado con lo que se llevan un susto en la misma, pero en la siguiente viñeta se muestran aliviados al ver que se trata del alcalde, este no tiene cara de satisfecho: "Tenia que haberme imaginado que era cosa suya…" Holy le contesta: "Si lo desea se la puede quedar hombre… va a juego con su persona" "¡Holy!" le reprocha su padre. En la siguiente viñeta sigue la conversación: "Verá… señor alcalde… ella no suele ser así…" "¿Ella? Sí, suele ser así" reprocha ahora el alcalde señalando a Holy. "Eh…" Luk mira a su hija y esta no pone cara de muchos amigos, "Me refiero a nuestra mascota…" y señala a la cucaracha. El alcalde entonces comprende: "¡Pues como dueños hacer algo! ¡Me tenéis más que harto!" De repente se aproxima una sombra hacía los tres, se muestra una plana de frente de la cucaracha dispuesta a aplastar al coche…



Entonces, en otra secuencia vemos a Hala aporreando la habitación del cuarto de Elis: "¡Elis! ¡Elis! ¡Sal de ahí!" se muestra ahora a Elis de frente practicando una pose de Yoga (la taza sigue en la mano), su madre se escucha gritar desde fuera: "¡Esa mascota no es un regalo!". Se muestra otra viñeta con los ojos de Elis un poco más abiertos "¡Estaba todo preparado y quiere matarlo! ¡Ayuda a tu padre!" Es entonces, en una viñeta sola, se muestra a Elis con los ojos completamente abiertos y murmura algo a lo bajo que no se entiende…


Volvemos con los del coche y el problema de insectos, en varias imágenes vemos caras de horror por parte de los tres y cara lasciva por parte de la cucaracha, al final, esta se lanza sobre ellos. Aparece un ¡Plas! y esta ha sido bloqueada por algo diminuto, vemos que Luk, Holy y el alcalde estaban cubriéndose con los brazos pero solo Luk y Holy tienen un ojo abierto para observar la escena.

Vemos (todo en una imagen) como la cosa diminuta que ha bloqueado al monstruo resulta ser un oso de peluche con propulsores (y algún que otro adorno metálico) que está elevado a pocos centímetros del suelo. Detrás de él se halla Elis con una especie de mando (similar a un Joystick de los de toda la vida) en las manos.

Llega entonces Hala y ve la situación, en la siguiente viñeta parece mosquearse un poco: "¿¡Qué haces usando así al peluche!? ¡Esa no es manera de usar el juguete qué te regalé!". Elis parece poner un poco cara de circunstancias: "¡Si no os metierais en líos no lo usaría así! ¿No crees?" se levanta Luk enojado: "¡No le grites a tu madre!" "Goorkkfuú" parece incomodo el monstruo al cual le cae una enorme gota de sudor, Elis se percata y parece enfadarse: "Peeerdona" mueve el mando y el oso entonces tumba a la cucaracha: "¡Ahora es el momento! ¡A por los trajes!" grita Luk "¡Holy! ¡Llama a tu hermano!" Holy pone la mano en la frente como indicando que obedece pero no con mucha alegría.



En una secuencia de imágenes vemos como los cuatro personajes presentados (+ el oso) corren hacía la casa, se enfoca entonces a Holy llamando por móvil. En otro lugar, está Polo ligando con una moza rubia de buen ver, esta lleva la típica carpeta que abraza y apoya contra su pecho. La cara de Polo es de sonrisa picarona y cejas arqueadas, está apoyado en una pared y con la otra mano parece explicar algo. Entonces, como sacudido por algo, se tambalea en el aire mientras vibra entero, su cara es de casi dolor. Sin articularse aún ninguna palabra, Polo se haya ahora en el suelo y parece tener un dedo metido en la oreja y habla solo. Entonces, rápidamente como si no hubiera pasado nada, aparece ya plantado, besa la mano de la chica y se va raudo como el viento.


Desde una perspectiva dentro de la casa vemos como la puerta de la casa se abre y entran los cuatro personajes y el oso para colocarse justo detrás del sofá en una colocación específica mirando hacía el lector. Permanecen así una viñeta estática y es entonces que en la siguiente aparece Polo atravesando la ventana para incorporarse con ellos en su puesto y como si no hubiese pasado nada, tiene clavados por todo el cuerpo cristales. En un visto y no visto desaparece la familia entera por detrás del sofá mientras el oso se queda volando con el mando en la pata y con la otra indica un saludo militar.
((Ahora vemos una secuencia de cómo van colocándose los complementos en los cuerpos de los personajes, aquí se podría homenajear alguna serie conocida en donde se pusieran también trajes pero depende de cómo queramos enfocarlo. Mi idea es que se vea como se colocan las cosas pero que no se vea claramente el traje completo al final (para luego mostrarlo mejor en una imagen grande antes del combate). En una viñeta final se aprecia solo los labios de uno de ellos (cada vez unos labios diferentes lo dicen en siguientes capítulos) diciendo algo como "¡Vamos allá!" "C'mon!" o "¡Al turrón!")).


Es entonces que en la siguiente secuencia volvemos con el alcalde detrás del coche y la cucaracha con hambre, parece más enfadada y hambrienta de lo normal: "¿Chicos?" parece aterrado el alcalde, mientras, una enorme sombra se va acercando "¿Dónde os habéis metido?" muestra una viñeta de horror antes de desaparecer en la siguiente por una figura rápida.


Vemos ahora que se haya alejado del coche, su salvador no se muestra aún (pero parece ser Holy), entonces esta figura se aleja para reunirse con los suyos y mostrar así una gran viñeta donde aparecen los cinco con los trajes puestos y cada uno en una pose guay. "¡Habéis tardado! ¡Casi me muero solamente del susto!". Luk le mira, parece más orgulloso y poderoso que nunca: "¡No se preocupe alcalde! ¡Este bicho es historia!" El alcalde lamenta: "¡Teníais que haberme ayudado antes! ¿¡Para qué rayos los trajes!? ¡Si realmente no hacen falta!" Aparece de nuevo Holy y se lo lleva lejos para que se queje menos y no estorbe pero sigue con su cantinela "¡Además! ¡Si todo el mundo sabe quienes sois! ¡En serio, realmente son una tontería!"


Holy se incorpora de nuevo con la familia y comenta "¿Por donde íbamos?" mira enfrente, el bichejo está crujiéndose los "nudillos". En una viñeta posterior todos se lanzan a por él pero la cucaracha da una vuelta sobre sí misma y se libra de todos. Es entonces que Polo, cayendo de pie con gracilidad, se lanza sobre la cucaracha y le atesta un par de golpes de karate. En la siguiente escena se ve a Hala enfocada por atrás mirando el combate y grita: "¿Qué haces? ¡Lo tendrá más difícil si usas "Los Tres Puños!", Polo mientras sigue peleando comenta: "¿Usarlo contra esto? ¡Puaj! ¡Ni hablar!" es entonces que recibe un duro golpe por parte de la cucaracha que lo manda lejos.

"¡Dejádmelo a mí!" Grita convencido Luk pero Holy y Elis avanzan apartando a su padre "Deja papá que este no nos dura ni dos segundos" comenta Holy, "Pero, pero…" lamenta Luk, Hala aparece a su lado agarrándole del hombro. Una vez están enfrente las dos del bicho, Elis a la vez que hace gestos con las manos (para intentar descubrir su poder actual) le grita: "¡Deja de actuar bichejo!" se muestra una viñeta de ceja arqueada por parte del bichejo, ahora comenta Holy "Sabemos que eres un soldado enviado, un maldito robot vamos" "Jejeje" parece reír de repente la asquerosa criatura, "¡Mira a ver si esto también es de verdad!" grita mientras lanza de repente una granada por la boca. Holy se percata en una primera viñeta y da un salto en una segunda hacia la granada, entonces la agarra con la mano en la tercera para engullirla al final en la cuarta. Pasa unas viñetas de silencio enfocándose el rostro del bichejo y de Holy y al final esta comenta: "¿Algo más que objetar?", el monstruo ingenioso como él solo lanza
múltiples granadas de un solo disparo mientras grita "¡Sí! ¡Qué eres toda una bocazas!".


Varias explosiones se visualizan mientras todos los personajes saltan hacía algún lado en concreto y en varias direcciones. Elis, en un momento dado aprovecha para acercarse al monstruo por su lateral, entonces en la siguiente imagen saca de un lado una probeta y se la lanza, el bichejo se da cuenta a tiempo y salta, golpeando así en el suelo la probeta y formándose un agujero por el ácido que llevaba. "¡Jajajaja!" ríe el bichejo como todo buen malo de episodio y lanza fuego por la boca dirección a Elis, se ve en pequeños recuadros los rostros de los familiares alterándose o exclamando por el ataque hacía ella, pero en un último momento Elis esquiva hacía un lado pero se quema un poco el hombro.

Agachada y tocándose el hombro quemado, maldice: "Maldito bicho…" se mira la herida "…si supiera que poder tengo ahora te pulverizaba…" Entonces, en un acto reflejo se incorpora y le pega una patada a una piedra cercana, esta sale disparada muy lejos, tanto que se pierde en el cielo con el típico destello, a su vez en la misma imagen los ojos de la cucaracha se vuelven enormes de sorpresa y empieza a sudar un poco".

Es entonces cuando Hala se ha dado cuenta de ello mientras mira la trayectoria de la piedra y mira rápidamente hacía Elis: "¡Elis! ¡La piedra!" Elis mira a su madre en la lejanía "¿¡Qué piedra ni que ocho cuartos!?" Empieza a mirar de un lado a otro incluso hacía arriba de sí misma. Su madre prosigue "¡Qué tienes súper-fuerza!" Elis se para una viñeta de silencio para analizar y después muestra una cara de "más tonta y exploto" y comenta "Y se supone que soy la lista de la familia…"



Es entonces cuando vemos un ataque en plancha por parte de la cucaracha y en una pequeña imagen justo debajo se visualiza la sonrisa de Elis. La cucaracha alcanza su objetivo y cae sobre su victima haciendo un "puf" pequeño, parece reír el bichejo un pequeño rato pero luego se percata y dice: "¿puf? ¿Así suenan los niños chafados?" y mira entonces hacía abajo alterándose su cara a sorpresa y comprobar que la niña le está levantando como si nada, Elis sonríe y es entonces como en una viñeta partida en dos se visualizan los ojos de Elis dispuesta a todo y en la otra mitad los de la cucaracha medio llorando.

El enorme ser sale volando del impulso para al final caer contra el suelo boca abajo, Elis rápidamente se sitúa encima de su pancha y golpea duramente, hay gritos cucarachiles y este se da la vuelta, Elis da un salto antes de la acción y al caer al suelo de pie comprueba que su enemigo huye hacía delante como alma que lleva el diablo. "Huye como la cucaracha que eres" dice Elis mientras empieza a correr y poco a poco en una secuencia de pocas viñetas vemos que por el camino la pequeña arranca un árbol y va alcanzando a su presa.

Una vez que la tiene cerca da un enorme salto y lanza el árbol sobre el insecto, este, justo antes de recibir el impacto mira hacía arriba para al final recibir de lleno tal impresionante golpe, pero, en un acto reflejo, la cucaracha mira hacía arriba y escupe fuego para que este empiece a caer como una terrible lluvia de pequeñas bolas de fuego.
En una secuencia épica de imágenes vemos que Elis intenta cubrirse pero varias sombras pasan por encima de ella resultando ser los cuatro miembros de su familia que han saltado para cubrirla, su madre parece gritar; "¡Ahora Elis!" Sin más demora, la niña salta una larga distancia mientras va cruzando y esquivando bolas incandescentes, pequeñas imágenes se muestran de su familia en el aire ((todo transcurre en plan tiempo bala)) y como estos reciben o desvían las llamas que van cayendo como puede ser Polo con golpes de Karate aunque se queme o Holy devorando las que puede y alcanza.

Al final, se muestra una impactante imagen de Elis en el aire frente al bicho, este no le da tiempo a pedir clemencia y grita justo antes de recibir un puñetazo en la cabeza que lo destroza, mostrándose así que era un robot. Elis cae al suelo con una rodilla tocando el suelo y el tiempo bala se acaba cayendo fuego a mares que cubren la escena…



Un rato después, se muestra una toma medio alejada en el aire de la familia, esta se haya enfrente del ser sin cabeza, parece ser que Elis se está acercando y comprueba, en una viñeta que muestra todo de cerca, que en la cabeza del bicho hay un ojo robótico súper adorable y lloroso que pide clemencia con pequeños "por favor" y justo al lado suyo una muñeca con un lazo de regalo y una nota. Se muestra una viñeta de la cara de Elis pero que no muestra sus ojos pero sí su mueca de sorpresa, coge entonces la muñeca y lee en la nota "Para Elis" escrito con una letra muy bonita. Entonces la cara de Elis se muestra de nuevo sin enseñar del todo el rostro y vienen de golpe imágenes tipo Flash-Back en donde dos niñas agarradas de la mano ríen y una de ellas dice "¿Seremos amigas para siempre?". Volvemos a la actualidad y Elis, sin vacilar, lanza la muñeca otra vez a su sitio y con lentitud saca una probeta de ácido y la vierte sobre el ojo y la muñeca.

El rostro de Elis sigue sombrío y una vez que termina se da la vuelta dirección a su familia que la espera: "Vayámonos a casa" y todos juntos se alejan mientras se aprecia en una ultima imagen como la silueta de la cara de la muñeca va deshaciéndose hasta quedar en nada…




((Volvemos a la normalidad con el anterior estilo)) Se nos muestra ahora en una viñeta una perspectiva aérea de la casa de la familia para comprobar que es la única intacta en todo el alrededor, parecen salir bocadillos de texto de reproche de dentro de ella. Se nos muestra ahora el interior de la casa justamente en el comedor, la familia se haya recibiendo rayos y centellas por parte del alcalde, al incorporarnos empezamos a entender de lo que hablan: "¡…estoy harto digo! ¡Ahora que están los lectores para escucharme lo diré bien claro! ¡Sois la condena de la ciudad! ¡Casi todos los días igual!" Los River parecen apurados y sonríen muy costosamente, menos Elis, ella siempre está seria. Luk intenta calmar al alcalde: "Pero señor alcalde, siempre limpiamos la ciudad de estos seres… ¿Quién lo haría si no?" el alcalde contesta igualmente enojado; "¡Sois vosotros los que atraéis esos monstruos! ¡Seguro!" Hala intenta calmarlo comentando: "Tranquilícese, mi marido se refiere a que ellos…" se muestra una viñeta de su rostro rebuscando una excusa en su mente: "…simplemente existen y que alguien tiene que pararles" realiza una amplia sonrisa no muy convencida y forzada mientras lo dice.

El alcalde parece menos convencido aún y empieza a alejarse hacía la puerta, la abre y se marcha con un portazo. Permanece todo un par de viñetas en silencia y es justo cuando se abre de nuevo la puerta y se muestra al alcalde más calmado: "Esta bien… acabo de pensarlo mejor y creo que os merecéis una oportunidad…" se muestra a la familia sonriente desde una perspectiva en primera persona del alcalde, la siguiente viñeta es similar solo que ponen cara de preocupación a la vez que un texto por parte del alcalde indica: "…literalmente". Se nos muestra una imagen amenazante del alcalde que señala dirección a ellos: "Les doy una última oportunidad para seguir aquí…" cambia su faz a algo más serio: "…como vuelva a ocurrir un incidente como el de hoy…" se enfoca a la familia que escucha seriamente el texto final del alcalde: "¡…quedarán expulsados de por vida de esta ciudad!", se muestra una viñeta de silencio donde la familia se miran unos a otros, entonces la imagen cambia al alcalde cerrando la puerta lentamente mientras se le oye decir ya fuera: "Que tengan un buen día".



Alarmados por el aviso, se oye a la familia discutir con comentarios (sin bocadillo de texto) del tipo "¿De qué va?" "¡Aún encima!" "¿Será posible?" "Aún encima que lo ayudamos ¿una ultima oportunidad?" "¿Quién se creé que es? Pero todo esto es secundario ya que la primera imagen de la escena en sí muestra a Elis acercándose al lector, entonces en la siguiente vemos que la viñeta se ha convertido en la cristalera de la ventana y Elis se acerca para asomarse. Cambia la viñeta a una en la que Elis ya está mirando por ella pero se le está enfocando mirando hacía un lado. De repente a su lado ha aparecido el oso de peluche cibernético, en la siguiente se percata y parece acariciarlo mientras este se coloca sentado a su lado.

Ahora se enfoca la ventana desde fuera de la casa y Elis parece comentarle algo: "¿Sabes Hermes…?" en la siguiente viñeta un poco más grande vemos que la cámara se va alejando de la casa para que al final, en otra viñeta algo más grande, veamos mejor el pueblo, hay un cartel que indica que se llama "Angel's Grove" y entonces también vuelva el modo narrador de principio del capítulo: "…al fin y al cabo y sea como sea, para todos la vida es imprevisible…" Se muestra una imagen final donde el sol ha terminado de salir por una colina y una frase final se haya arriba de la viñeta: "…y por lo tanto algo emocionante" abajo se muestra un pequeño circulo donde se muestra la sonrisa de Elis.

Guión del Miniepisodio 1

Los mini-capítulos irán entre los episodios más largos. En estos se mostrará quizá otro estilo de animación de la serie pero principalmente será todo un homenaje a aquello que nos crió y educó como lo que somos ahora: la tele xD

Cuando se nos muestren la primera página de los mismos tendrá arriba como el título de la serie "Irregular Elis: Las Peculiaridades de los River" en plan historieta vieja, como esas que venían en recopilatorios de cómics viejunos y eran de tan solo de tres a cinco páginas cada una, si no las estaba de una página solo.


Al principio de las mismas se verá como una habitación medio futurista con el estilo de dibujo de costumbre y alguien sentado en un gran asiento, enfrente tiene una especie de monitor al que le van cables y tubos. (Es estilo el dibujo que tienes en Deviantart que indica "La mi… en casa", de ese estilo pero clavado en la pared y los tubos y cables saliendo de esta).
Está todo oscuro y no se ve claramente quien está sentado, solo sus ojos se aprecian y, como por arte de magia, la pantalla se enciende y nos muestra estos mini-capítulos con una imagen no muy nítida (al parecer alguien se dedica a ver la memoria de Elis).

Es por ello que estos recuerdos serán "en animación antigua" (explicado en el prólogo del primer mini-capítulo como luego comprobarás por una frase que dice Luk) en homenaje a lo de toda la vida como ya dije. Había pensado que en algunas viñetas de estos pequeños episodios se vea borroso o de repente hubiese interferencias como si realmente estuviésemos viendo una tele vieja.


El objetivo de todo esto es mostrar la evolución de la animación de dibujos animados, siendo los recuerdos al pasado como las series de antes y cuando se muestre el presente como si estuviésemos viendo una serie actual, pero con el espíritu de lo de antes.





*Prologo del primer mini-capítulo:

(Solo este mini-capitulo tendrá prólogo)

-En la primera viñeta se muestra la habitación de Elis. Se ve a Luk y Elis entrando cogidos de la mano, parece que este comenta algo alegremente a su hija, ella como de costumbre se muestra seria.


-Ya en la cama vemos que Luk la ha tapado bien y comenta "Siento lo de hoy cariño, siempre estoy causando problemas y ya sabes que las cucarachas no son mi estilo…". Ella contesta "No te preocupes, estoy acostumbrada…" "Eso sí, el cansancio no me lo quita nadie" Elis parece divagar más en algún tipo de pensamiento que en su padre.

-Vemos una panorámica desde el punto de vista de Elis, ve a Luk charrar sin parar. Se nos muestran los pensamientos de la chiquilla: "En realidad me siento triste papá, pero no sé como decírtelo. Compréndelo, hecho de menos ese lugar…"


-Se muestra de cerca los ojos de Elis que miran como para arriba: "…tener esta mente privilegiada tiene un problema; Memoria


-Ahora es una vista lateral donde Luk aún no ha parado y parece que Elis lo escucha. "Y es que recuerdo absolutamente todo, incluso el día que nací… y el antes…"


-Se enfoca la cara de Elis, parece que se está quedando dormida; "…en aquel lugar donde no existían los problemas, allí donde solo había oscuridad…"


-La cara de Elis ya muestra los ojos cerrados; "…pero una oscuridad que no se teme y que te arropa…"


-Luk calla y parece sonreír al ver a su hija ya durmiendo.


-"¿Sabes Elis?" Comienza a decir "El día que naciste, todo en el alrededor cambió, sobretodo nuestras vidas" da un beso en la frente a la niña.


-Se muestra una imagen del habitáculo moderno antes mencionado, en la pantalla cibernética se ve la habitación de Elis y Luk abandonándola. Se ve un poco la figura sentada (quizá un poco de su brazo, hombro y algo de la cabeza, pero nunca claramente).


-Ahora se enfoca mejor el monitor y se ve perfectamente la cara dormida Elis.


-Unos ojos se enfocan de frente, no se ve nada más alrededor.


-Se enfoca el monitor que ahora muestra muy de cerca la frente de Elis.


-Todo se vuelve borroso en la viñeta como si una niebla de televisor se mostrara.


-Termina la página con un título de la serie en blanco y negro en plan cómic viejo (como los títulos que salen a veces en Futurama parodiando el pasado) y en pequeño un título súper-alegre indicando "Nacimiento".



*Primer mini-capítulo, Nacimiento:

Este episodio estará basado como ya hablamos en el episodio de Los Picapiedra en el que nace Pebbles. Intentaré ser fiel al mismo sin llegar a copiarlo e incluyendo alguna que otra escena.

Aquí el capítulo:
http://www.youtube.com/watch?v=Wv486SiCrS0&feature=PlayList&p=C99A167E263A376A&playnext_from=PL&playnext=1&index=60



***
-La primera imagen es Luk trabajando en la mesa de una oficina, parece feliz realizando Origami, va vestido con colores en plan Pedro Picapiedra.


-Suena la sirena de salida, Luk salta de golpe feliz hacía la ventana que tiene detrás mientras grita "¡Sí! ¡Al fin! ¡Yabadab…"


-"…yujuuuuuuuuuuuuuuu!", se muestra la cosa fuera del edificio por la acera, un tobogán enorme con adornos de dinosaurio desciende desde arriba hasta el coche de Luk, del cual atraviesa el techo. Dos tipos que salen del edificio parecen comentar algo, no tienen buena cara: "A ver por que rayos a River le dejan tener y usar eso que ganó en el Dinopark…"


-En lo siguiente se ve indicado "En el gimnasio" y se nos muestra una paronámica del mismo con un Luk levantando pesas con una maquina y a otro tipo bajito golpeando una bola de esas de boxeo. Parecen charlar y el bajito comenta: "¡Ey Luk! A por el tercero ¿eh?". Luk contesta "¡Estoy que me salgo de mí mismo Barney! ¡Otro River en la carretera!". Barney parece al final lamentar por lo bajo "Y seguro que este también es de dar volantazos…"


-"¿¡Qué dices Barney!?" Le reprocha Luk, Barney se defiende "¡Oh Luk! ¡Admítelo! ¡Tú y tu familia siempre la estáis liando!". "¡No digas tonterías hombre! Sigue reprochando Luk.


-Barney lamenta ahora "¡Por nuestro carné de Los Bisontes Pasados por Agua™! ¿Qué no recuerdas el último parto de Hala? Probablemente aquellos feligreses, el Grupo Nutrexpa y los armadillos lo estén recordando de por vida" termina de comentar. Luk entonces mira hacía arriba como recordando.


-Luk se muestra ahora sonriente: "No te preocupes, Hala me ha dejado un Simulador de Partos™ para estar preparados contra una situación de estas características…" saca sendo aparato de algún lugar de su espalda.


-Luk toquetea el aparato y dice "Ya está, simulación de parto de madre alienígena listo"


-Una última imagen grande cierra la página. Se ve desde fuera del gimnasio a gente corriendo y como detrás ha aparecido una Reina Alien de las de toda la vida. Luk y Barney miran desde la ventana de arriba con buenas gotas de sudor saltando. Barney mira con un "lo sabía" (¬¬) a Luk, este sonríe como puede.



***
-En lo siguiente, comienza dentro del despacho de un tipo delgado (un despacho aún en el gimnasio), este habla solo "Que tranquilidad de día, no cambiaría esta paz por nada del mundo"


-Aquí empiezan a surgir gritos desde su puerta, el tipo alucina.


-"¿Señor Helio? ¿Está ahí? Soy Luk" se oye desde la puerta. "¡Sí espera un momento! (Tenía que habermelo imaginado)" piensa en sus adentros.


-Vemos que se coloca el pulgar en la boca comenzando a soplar, con lo que se hincha formando ahora un tipo musculoso (¡en realidad es El Increíble Hombre Globo!)


-"¡Dime Luk!" dice mientras abre la puerta, su voz parece haber cambiado a una más varonil a lo Constantino Romero.


-Vemos ahora a Barney y Luk que ya han llegado a casa del segundo, parecen comentar algo "Que suerte que el señor Helio nos haya dejado salir antes de sus clases", el otro contesta: "La verdad es que sí, con lo estricto que es con sus normas del gimnasio para superhéroes…"


-"Lo único es que tiene el ego algo hinchado…" vemos que el bocadillo de texto surge de fuera de plana, ahora se nos muestra a Hala embarazada con un extraño invento que parece ser una aspiradora, en el suelo a su lado hay una niña Holy (10 años) jugando con juguetes. "¡Hola cariño!" dice Hala.


-"Hola mi amor" Luk le da un beso en la mejilla "¿Cómo ha ido el día?". Hala comenta entonces "Bueno, bastante bien, el medico me ha dicho que podemos esperar al bebé en cualquier momento" A su lado se ve al aparato que ha levantado con unos brazos mecanicos a Holy para aspirar justo debajo de ella, esta no parece inmutarse y sigue con sus juguetes.


-¿¡En cualquier momento!? Luk se altera. De la impresión, la maquina deja caer a Holy pero justo aparece debajo otro brazo con una almohada para amortiguar a tiempo la caída.


-Se ve ahora una imagen de Luk dejando a Hala en una cama, Holy le sigue curiosa, vemos a Gamusín (pocos meses de vida) que salta de esta (solo aparece aquí). Luk comenta "Cariño, tienes que relajarte, alterarse podría no ser bueno para el bebé." "Ya sabes que este también es especial cuando en aquel restaurante tiraste todo ese fuego por debajo de la mesa".


-"¡Polo! ¡Ven! ¡Hay que cuidar a mamá!" comenta un bocadillo que proviene de otro lugar. Se ve a Polo (8 años) delante de la puerta del baño que está abierta, parece que está meando "a distancia". "¿¡Eeehhh dices!?" dice el niño que aún no sabe hablar muy bien.


-Vemos ahora la escena de la cama, está Hala levitando como un globo, está un poco apurada y comprobamos que ha ocurrido porque el bebé a dado una patadita. "¡Sabía yo que no iba a ser bueno!" lamenta Luk. "¡Ya vale Luk!" le reprocha Hala.


-Vemos otra vez la escena de la puerta, Barney está como espectador con la mano en la boca y bastante sorprendido. Justo arriba del techo está enfadada y "de pie" Hala señalando la puerta. "¡Vete a que te de el aire fresco! ¡A jugar a los bolos o algo de eso!" Luk está apurado con la cabeza baja "Si yo solo quería ayudar…" Polo y Holy están observando la escena, de la cabeza de Polo sale un interrogante.


-Vemos ahora fuera de la casa, sale un bocadillo desde dentro de esta: "¡Y no olvides que esta noche vamos al cine!" Luk y Barney salen corriendo hacia el coche.



***
-Se ve una primera plana de la cara de Luk con un bolo delante, tiene la lengua sacada y cara de sonrisa maliciosa como indicando que está concentrado en realizar algo grandioso.


-Luk está ahora preparado para tirar el bolo comprobándose en una vista lateral, corre como Pedro Picapiedra, de puntillas sobre sus pulgares, sigue teniendo esa cara especial.


-Lanza la bola dispuesto a todo.


-Vemos una cara de alegría suprema y un fuerte ruido de bolos cayendo del impacto.


- Ahora se muestra a Luk con el brazo por encima del hombro de Barney, este no tiene una cara muy amigable y mira a Luk algo mal. Luk sin embargo levanta el otro brazo de forma triunfante y muestra una sonrisa de oreja a oreja. Un globo con disimulo cae por su lado indicando un hermoso "300".


-"Llega la noche…" indica un letrero y vemos una paronámica dentro del coche de Luk y Hala, ambos están apoyados uno con el otro y los brazos en la espalda del otro, se ve a través del parabrisas y bien grande una imagen real de una película mala.


-De nuevo cambio de escena, ahora vemos el coche al lado de una hamburguesería, Luk habla con un interfono.


-Entonces le sacan una hamburguesa gigante que indica "Super Size"


-Cuando Luk la coge se vuelca el coche al estar agarrado al cinturón, homenajeando así a la famosa escena del final de los Picapiedra.



***
-"Ya en casa" indica un bocadillo narrativo, se ve una escena donde Hala ya tumbada en la cama tiene un vaso vacío en la mano y está siendo atendida por un constante y algo pesado Luk, "Cariño, ¿De verdad que no necesitas nada más? ¿Solo agua? ¿No quieres algo para acompañarlo? ¿Sal, azucar, kepchup, mostaza, mayonesa, berenjenas…?" sigue insistiendo su marido.


-¡Vale ya Luk! Se enoja Hala ¡Te he dicho que solo agua! ¡Qué me llenes este puñetero vaso! Le deja a Luk el vaso en la mano algo violentamente.


-De repente vemos una especie de línea que surge del vientre de Hala y una pre-Elis forma una nube de lluvia en el cuarto para sorpresa de ambos.


-Luk llena el vaso mientras todo se empapa, Hala tiene cara de malas pulgas.


-Al final la nube se dispersa. "Toma Hala" dice un servicial marido y le deja el vaso otra vez en la mano.

-Hala bebe, Luk sonríe empapado.


-Hala rompe entonces con la ira de los dioses y con una sola mano el vaso ya vacío. Luk flipa en colores.


-Se muestra en esta inmediata viñeta como Luk ya está bien tapado y acostado en la cama, Hala sigue en la misma postura (habrán pasado 2 décimas de segundo de la anterior viñeta xD)



***
-"A la mañana siguiente" Barney y Luk dicen de simular el parto para estar preparados, "Bueno enanote, como el bebé estará al caer lo mejor será seguir probando el Simulador de Partos™" comenta Luk. Barney está sonriente mirando al cielo esperando al bebé volador.


-"Cronometra el tiempo que tardamos en llevar a la simulación de madre al hospital" dice Luk y Barney automáticamente toquetea su reloj.


-Se ve una imagen de Luk y Barney corriendo de la Reina Alien.


-Ahora vemos el coche de Luk el cual conduce él, a su lado Barney de copiloto y detrás la Reina Alien con la cabeza saliendole por el techo del coche (en plan Dino). "Bien, ya está todo listo ¡Ahora al hospital en tiempo record!"


-Vemos una imagen del coche en la carretera en mitad de la ciudad, la gente del coche parece bastante tranquila, pero la gente de fuera miran asustados.


-Sigue la misma imagen del lugar pero sin el coche, la gente pasa tranquila.


-Igual que la anterior viñeta pero ha transcurrido un minuto o dos quizá.


-El caos vuelve, se ve el mismo lugar de las viñetas anteriores pero ahora está en dirección contraría el coche de Luk, dentro está la Reina Alien conduciendo hacía la dirección de donde venían, Luk asomado por arriba hablando por teléfono "¡Ya vamos! ¡Ya vamos!" muy alarmado y sudoroso y Barney asomado por la ventanilla del copiloto gritando como si fuese una sirena.



***
-Llegan, se muestra la entrada y Luk gritando como un descosido "¡Hala! ¡Tranquila! ¡Ya estamos aquí para salvarte!


-Se mete en la habitación de la cama y con las prisas Luk coge lo que hay envuelto en las sabanas creyendo que es Hala. "¡Vamos Hala! ¡El coche está preparado!" Del bulto que le acompaña surge un interrogante.


-Ahora vemos en la entrada a Hala con Holy cogida de la mano que surgen de alguna otra habitación, le dice algo a Barney "Ya estáis aquí, vamonos enseguida", pero este está mirando a todos lados preocupado y con un brazo medio levantado extendiendo el dedo índice.


-Vemos a Luk de nuevo en el coche acompañado del bulto humanoide "No te preocupes cariño, llegaremos enseguida" le comenta.


-Vemos ahora una paronámica desde dentro del coche, en el retrovisor central se aprecia entonces un policía que ha encendido la sirena y que parece perseguir a Luk "¡Lo qué faltaba! ¡No te preocupes cariño que lo despacho enseguida".


-Le para el policía "A ver, documentación", Luk no hace caso y reprocha "¡Señor agente! ¡Mi mujer está a punto de dar a luz y necesito llegar ya al hospital"


-¿Ah sí? Muestre a su mujer, debe de estar pasando cal…" Es entonces que el poli destapa el bulto y vemos Polo "¡Polo!" grita Luk. Polo hace cara de niño mono y tiene pestañas como si fuese mujer, está haciendo el tonto metiendose en el papel. "¡Pero qué rayos!" grita el poli.


-"¡Señor agente! ¡Se lo puedo explicar! ¡Es verdad que tengo que llevar a mi mujer al hospital! El Poli se limita a ir sacando la pequeña libreta de multas y comentar "¡Pues dele esta receta a su mujer de mi parte! ¡Ya verás lo bien que le va ir en el parto!" A su vez, llega Barney con su coche, en este está la Reina Alien (pero comprimida detrás), que está charlando alegremente con Hala, también está Holy sudorosa y temblorosa de la Reina.


-"¡Luk! ¿¡Se puede saber a qué estás jugando!?" le grita Barney desde la ventanilla. "¡Venga! ¡Qué suba rápido la futura madre!" grita Luk desde la suya. El poli está absorto en escribir la multa.


-Vemos que se sube detrás del coche de Luk la Reina Alien. Luk mira hacía el lector con cara de "tenía que habérmelo imaginado"


-Entonces Luk se baja de su coche para ir al de Barney mientras le pide a Polo: "¡Polo! ¡Encargate tú del coche! ¡Voy con tu madre! Polo se limita a decir "Gay, stupendo" mientras se está poniendo unos zancos en los pies para poder llegar a los pedales.



***
-Van los dos coches para allá, en el coche de atrás Polo parece que charla un poco en plan galán con la Alien desde el asiento delantero poniendo el brazo sobre el otro asiento y mira hacía atrás hablando y sonriendo como él solo sabe hacer.


-Vemos ahora al policia de nuevo en su moto tras ellos "¡Eh! ¿Dónde cree que va? ¡No le he dado su receta!


-El poli ya si que flipa con el crío al volante y la nueva señora detrás apunto de parir…


-Ya en el hospital (se indica en un cartel algo como "tercera planta") vemos a Luk y Barney esperando, Luk ha hecho como un boquete en el suelo de tanto andar "¡Que nervioso que estoy por Dios!" comenta. "Calmate hombre, si eso va rápido" le intenta calmar Barney. "Lo sé de sobra, pero mira, soy así, hazme el favor y sustituyeme un rato"


-Barney se pone entonces en su lugar y comienza a imitarlo en todo (incluso en la forma de la barbilla). Luk se empieza a acomodar en el asiento.


-Entonces Luk se tumba "Sigue un rato más Barney, que aún estoy nervioso"


-Aquí hay una viñeta donde Barney sigue dando vueltas en el agujero y a Luk le sale una "Z" de estar torrado.


-Es entonces que llaman al señor River allá por el fondo y Barney va para allá todo convencido.


-Se cierra la puerta, Luk se despierta y se da cuenta que se ha despistado "¿Barney?" dice aún medio somnoliento.


-¡Ay madre! Y sale corriendo en dirección a la puerta.




***
-Cuando Luk abre la puerta nota que golpea algo "¡Aaayyy!".


-Vemos ahora claramente en el suelo con estrellitas girandole en la cabeza a nuestro amigo el señor alcalde que tiene las dos piernas escayoladas y a su lado una silla de ruedas. "¡Señor alcalde!" se sorprende Luk.


-¡Como no! ¡Mister River! Luk le ayuda a ponerse de nuevo en la silla de ruedas y le pregunta mientras "¿Qué le ha pasado en las patas… diga piernas?"


-"Nada, nada, una viga de madera de mi casa que se cayó por culpa de las termitas" comenta el alcalde. "Termitas, esas malditas ladillas de la madera…" parece lamentar Luk.


-¿¡Y tú por qué rayos estás aquí!? Lamenta ahora el alcalde mientras se toca la narizota. "Bueno, es por mi mujer que está a punto de dar a luz y…"


-¿¿¿¡¡¡Otro!!!??? ¡Vade retro…! ¡Vade retro! ¡El mal se vuelve a cernir sobre nosotros! Agoniza el alcalde. Luk se limita a mirar hacia el lector un poco con cara de "¬¬"


-Bueno señor alcalde, tengo prisa, pero no sé donde está la zona de maternidad y… el alcalde en un arranque de extraña y buena voluntad comienza a moverse señalando hacia delante "Está aquí al lado, sigueme anda…"


-Se nos muestra ahora a Barney "Madre mía la que he liado, tengo que buscar a Luk enseguida" dice mientras está abriendo la doble puerta corrediza.


-Ostión del quince para Luk y el alcalde al abrirse la puerta, Luk cae encima y empuja de la fuerza la silla de ruedas mandandolos a ambos lejos a traves de la habitación.


-Atraviesan otra puerta y caen por unas escaleras hacía abajo envueltos de dolor.



***
-Luk se incorpora medio mareado y camina como puede hacia la puerta que tiene delante. Por ahí figura el señor alcalde medio desintegrado.


-Luk llama al ascensor "Vamos, vamos, vamos, va…"
-"¡Clink!" se mete dentro sin demora.


-"…mos, vamos, vam…" suda y tiembla dentro del ascensor, mientras una musiquilla (Death Metal mismo) suena para amenizar la subida.


-Se para de golpe el ascensor por un corte luz, Luk aprecia un destello arriba por el techo y se tapa de la intensidad que llega a tener.


-"¡No! ¡No! ¡No!" mira arriba ya desesperado "Creo que es hora de confiar en mi suerte…"


-Se muestra a Luk desde arriba del ascensor abriendo el techo, este escala con cierta soltura.


-Empieza a subir el cable y habla solo de mientras "Este va a ser mi golpe de suerte del día… aunque…


-Mira a la camara "…he sobrevivido a mil penurias hace nada… pero no tiene porque influir… ¿no?


-Sigue subiendo, se ve una perspectiva de la puerta del piso de arriba ya cerca "…no tiene por que influir… no…"


-Estira el brazo para alcanzarla "…no tiene porque…"


-Cae estrepitosamente hacia la nada mientras grita…



***
-Se ve todo negro.


-Ahora hay como un circulo de luz (el ojo abriendose).


-En primera persona se muestra el cable y la puerta arriba. "???" se lee en un recuadro.


-Luk está levitando, se fija que no ha llegado a tocar el techo del ascensor y que está a un par de metros de este.
-Se da cuenta que puede nadar en el aire y comienza a subir moviendo los brazos (se coloca como en forma de rana al nadar para que sea más gracioso).


-Comienza a abrir la puerta del ascensor del piso de arriba.


-Se cuela un objeto donde está él que también vuela.


-Cuando entra a la sala ve que está todo levitando, camillas, sillas, enfermeras…


-Comienza a bucear entre todas las cosas mirando de un lado a otro.


-Hasta que percibe una luz de reojo.


-Ve una habitación con la puerta entrecerrada y una intensa luz que proviene de dentro.


-Se acerca a la habitación y la abre…



***
-Allí están Hala recostada en la cama y Holy a su lado con una recién llegada Elis en brazos de su madre…


-Hay un cruce de miradas entre Elis y Luk y todo parece pararse en el tiempo…


-Se muestran escenas estáticas de todo el hospital con la gente y cosas levitando como si fuese un videoclip… (hasta nos parece escuchar música).


-…el medico se equivoca…


-…la enfermera es pillada…


-…y el alcade lamenta…


-Se vuelve a la bella escena de nacimiento.


- Todo cae al suelo de golpe.



***
-Termina la cosa con una Elis acariciando el dedo de su padre y este comentando "Todo ha cambiado en el alrededor…"


-Luk mira a Hala y Holy, se les ve muy felices


-Vuelve a mirar a Elis "…y con tu llegada, también nuestras vidas"


-De repente cambia todo al estilo de dibujo actual (en plan como en Clerks, que según el momento de su vida todo era de color o no).


-Se aleja la escena y se queda todo en negro…


-De repente aparece un círculo pequeño con Hala preguntando "Ey ¿Dónde está Polo?"


-Escena final donde Polo y una ristra de policías se están enfrentando a un montón de pequeños aliens, Polo está usando sus golpes de Karate y el policía de las multas llorando y disparando.




Fin de Nacimiento

Guión del Capítulo 96

******
– Se ve el ojo abrirse de Elis (muy similar al primer episodio),
– ve la hora en el despertador (8:04 por ejemplo)
– y el ojo se alarma.



– Secuencia de una viñeta larga verticalmente en donde Elis histérica baja por las escaleras mientras grita un “Llego tarde, llego tarde” a lo Conejo Blanco de Alicia de Disney (Aunque ahora que caigo, parece muy a lo Dani de tu historia del Chico Ardilla jeje. Si quieres, y por hacer la coña/detalle, lo haces muy similar a esa página).



– Una vez que ya está fuera en el portal medio vestida, medio en pijama y con una mochila a la que se le caen los libros escucha a su madre desde dentro de la casa “¡Qué madrugadora!”
– Elis se queda callada y mirando hacia nosotros (muy a lo Charlie Brown cuando miraba hacia el lector muy serio) y entiende entonces:
– “Hoy no hay escuela ¿Verdad?” Su madre sigue a su bola y le pide “¡Ya que estás coge el periódico!”
– Elis comienza a meterse para dentro mientras coge el periódico y responde “¿¡Otra vez!? ¡Ya me tocó a mí las ultimas doces veces!”



******
– Imagen bien grande de Elis en su cuarto trasteando experimentos (se ve de fondo la teoría del noveno arte, que trata de una sencilla gráfica encabezada por un “Realidad” donde se nos muestran los números romanos del 1 al 10 los cuales están todos tachados menos el 9, que está redondeado, el 10 a su vez tiene unas interrogaciones aparte de estar tachado).
En esta viñeta medio grande se puede apreciar mejor su habitación y su mesa de laboratorio, al fondo hay una mini-cadena donde salen horribles notas musicales que parecen relajarla, se puede incluir el detalle de un disco por ahí suelto de Cannibal Corpse, otro de Dethklok, de Nappalm Death, Justin Bieber (es una niña después de todo), Camela y/o similar. También está el detalle de una foto de Elis junto a Jenni (de tu cómic La Pantalla), ambas con un brazo encima del hombro de la otra y sacando pulgares de aprobación. Y por la pared se puede apreciar un póster dedicado de la detective zombie Lucy Andrajos.
Elis parece comentar algo “A ver que tal el DVD de dibujos animados que le regalaron a mamá…”



– Pone el vídeo
– y tan rápido como oye “Patito Feo conoce a Hanna Montana en… ¡El Templo de la Purpurina Rosa de Barney!” se centra de nuevo en su mesa experimentil y se pone a trastear inventos inspirada por el mal que escucha mientras de fondo, absorta en una especie de idea-excusa que ha tenido mientras le caen gotas de sudor y tiembla un poco. La tele se queda sonando de fondo.



– Ha pasado el rato y Elis parece aburrida en las últimas viñetas. Piensa “Qué día más aburrido, podría pasar algo…”
– sus deseos se conceden y aparece Hala alarmada gritando “¡Es terrible!”
– se muestra una viñeta de Elis poniéndose seria y dando un giro heroico mientras comenta “¿Otra cucaracha? ¿El Universo se desborda? ¿El cartero de nuevo se ha vuelto loco y ha cogido la escopeta de su madre?”
– Hala enseña una pequeña fiambrera roja que tiene agarrada por un asa y grita “¡Mucho peor!, ¡¡¡A Luk se le ha olvidado el almuerzo!!!” Elis se muestra a su vez con la cara estampada en la mesa y piensa “No puede ser ya peor”
– pero la tele, en una viñeta final, comenta algo como “Y a continuación, la exitosa película de Tom y Jerry” Elis muestra entonces una cara de dolor digna de un poema (me la imagino como El Grito de Munch xD).



******
— La siguiente página comienza con una Elis en el portal de su casa mostrándose en plan zombie con una cara similar a las victimas de The Ring mientras babea “Tom y Jerryyy la peliculaaaa…” lleva enganchado con precinto en una mano el maletín del almuerzo. La gente que pasea por enfrente mira curiosa y uno parece indicar que quiere adoptar una niña así y el otro que quiere algo así para su jardín, que es muy retro y cool.



— En la siguiente viñeta, ya normal y justo antes de marchar, su madre la llama de nuevo y le dice que se lleve los patines que solía usar ella de pequeña, que la ayudarán a llegar antes.
— Se muestran los patines en una viñeta pequeña que salen solos de la casa y
— se ponen y adaptan a sus pies como solo la tecnología alienígena puede lograr en otra chiquitica imagen.



— Es entonces que sigue la página y vemos a Holy que se asoma por la ventana de arriba y comienza a silbar una melodía:

(Imagen del pentagrama, no compatible con Deviantart me temo)

— (Esta canción es A Day in the Life de The Beatles) Y como si se tratara de un musical, Elis la escucha y comienza a bailar sobre los patines mientras avanza, su cara se muestra seria e inmutable mientras baila.
— la gente le mira curiosa y otros maldicen por lo de su casa destrozada por Matilda (Vemos en la ventana de la casa de al lado un poco de alguien, el cual parece observar).
— Gira sobre sí misma con gracia y es entonces que sonríe y aparece detrás de ella el título de la serie y el nombre del capítulo:
Irregular Elis. Capítulo 96: ¡Al Campo!
— Sigue bailando y su cara vuelve a estar seria e inmutable, realiza piruetas mientras esquiva personas, perros y coches, vemos a un tipo por el fondo que se despierta en su cama y se percata que ya no tiene casa, a un tipo que sigue achicharrado y plantado en medio de la acera teniendo en la mano una correa sin nada y/o a una ristra de bomberos intentando bajar su camión de encima de un árbol.

— Siguen habiendo admiraciones y maldiciones para terminar la página con Elis haciendo una reverencia al lector con una sonrisa en la cara
— y golpeando un patín con otro en una pequeña imagen
— para propulsarse con unos mini-cohetes fuera de escena.



******
— Ya en el trabajo de Luk, Elis se cuela con toda la confianza del mundo
— y va al ascensor.
— Pero algo ocurre con los trabajadores allí presentes en el ascensor, están mirándose los relojes continuamente y parecen muy nerviosos esperando a que se abra la puerta rápidamente.



— Cuando se abre, salen corriendo y empiezan a esquivar obstáculos y bolas de pinchos que vienen por los lados como si de un Humor Amarillo se tratara.
— Elis avanza por un lado pasota de todo y esquiva unos dardos que salen de la pared que le dan a un pobre desgraciado.
— Solo un tipo llega a su cubículo y levanta las manos en forma de victoria antes de ser achicharrado por un lanzallamas que aparece del techo.



— Llega a la oficina de su padre, esta tiene una sencilla mesa de despacho con una típica taza que indica “El mejor héroe del mundo” y un bote con un montón de lápices mordisqueados. El ordenador hasta parece echar un poco de humo. Hay por una esquina un cactus abandonado del cual le sale un pequeño “Hi!” como detalle.
Luk se alegra mucho de verla, "¡Mira quien está aquí! ¡Menuda sorpresa! ¿Has venido a saludar a papá?"
— "Calla y come" le pone sobre su mesa la fiambrera roja.
— Luk sienta a Elis en sus rodillas y abre el maletín para pronto saborear un tremendo bocadillo que desafía las leyes de la lógica por su tamaño en comparación al maletín.
— Elis comprueba que en la mesa parecen haber todo tipo de botones
— y comienza a pulsarlos aleatoriamente,
— ve por el pasillo como sale huyendo personal de un misterioso fuego (en parodia a como si fuera la central nuclear donde trabaja Homer, con lo que no sería inviable que apareciesen Lenin y Carl por ahí), Luk le riñe."¡Eli!" Pero una sonrisa en la cara de la pequeña indica que le parece divertido.



******
— Vemos a Elis saliendo de la habitación a petición de Luk "Venga cariño, papá tiene que seguir con su trabajo. Espérame por aquí cerca si lo deseas". "OK" responde su hija.


— Entonces empieza una escena donde Elis paseando por los pasillos (con detalles de trampas mortales, como no) se cruza con una puerta donde se escuchan risillas. Es la oficina del Sr.Alcalde (así mostramos de paso que Luk trabaja para él justo en el mismo lugar)
— se ve la curiosidad que de esta oficina sale de repente Don Camilo de En Crisis, pudiendo dar a entender que es amigo del Sr.Alcalde (que no nos sorprendería).


— Una vez dentro, vemos el detalle del alcalde jugando al ordenador allá en el fondo tras su mesa despacho. Elis siente un escalofrío al ver la atmósfera que reina tan oscura y deprimente. La oficina tiene la típica alfombra de piel de oso (como esa que salía en la Familia Addams, se podría hacer “como que estuviese viva” moviendole los ojos de posición en algunas viñetas), un mueble-bar, un cuadro que endiosa la figura del alcalde (se le muestra en plan Napoleón con la mano metida en la casaca), etc... no hace falta que salga todo a la vez en una primera imagen, si no poco a poco conforme transcurre la escena aquí.


— El videojuego que juega el hombrecillo es en realidad las trampas de su edificio, ganando puntos conforme maltrata a sus pobres empleados. Muchas risas se suelta el jodío.
— "Buenaaas..." Sale un interrogante de la mente del alcalde al escuchar eso y va dándose la vuelta. "Esa voz... esa tierna y diabólica voz para mi ser no puede ser más que de..."
— Vemos la escena desde el lado donde está sentado el Sr. Alcalde. Elis está enfrente de su mesa en plan niña buena con los brazos detrás, ojos vidriosos y una sonrisa de "niña pura e inocente" en su cara.
— el Sr. Alcalde pulsa violentamente y repetidas veces un botón que tiene en su mesa
— pero no ocurre nada
— "Malditos chinos y sus falsas promesas del este..." maldice el alcalde.



— Terminamos la página con una escena en otro lugar del mismo edificio. Al parecer una jefa está regañando hacia un agujero que se ha abierto en el suelo “¡Cualquier excusa para no trabajar señorito Murphy! El pobre Murphy se defiende desde el fondo “Pero si yo... el agujero... la pesa que cayó del techo... la primavera...” La jefa sigue a lo suyo “¡Peores pesos ha soportado! ¡Ahora a su puesto, gandulazo!
Como detalle ha salido por un lado (a lo Scott Pilgrim) un letrero que indica “5000 points! New Record!”



******
– “Bueno, bueno... señorita River... ¿Qué le trae por aquí? ¿Más cosas que destruir? ¿Más cucarachas qué machacar o ventiladores de fusión fría como aquella vez?
“Pero qué mono se pone usted cuando se enfada” A Elis le aparece un corazoncito.

– “¡No estoy para bromas River! ¡Angel Grove necesita mayor seguridad! ¡Y resulta qué parte de la seguridad es causante de problemas! ¡Es peor el remedio qué la enfermedad!
“Pero vamos, si usted tiene *un cargo a la altura* para poder hacer frente a lo que haga falta” Elis cotillea un rato por su alrededor mientras lo dice a la vez que medio ignora al hombrecillo.

– “¡Es como si fuesen mis enemigos!”
“Pues oye, tendría que planteárselo seriamente, usted y yo estamos *al mismo nivel* y sería un excelente archienemigo”. Sigue mirando por alrededor incluso debajo de las cosas.

– “¡Creo que es esa falta de seriedad lo qué hace que seáis tan imprudentes!”
“Bueno, al menos realizamos el trabajo y estamos *a la altura* de las circunstancias que hagan falta...” ahora tocar mirar debajo de la alfombra con buena curiosidad de niño.

– “¡Maldita criaja...!
“¿Y esto?” Elis está enfrente de un archivador que indica “Top Secret”
– “¿El qué?”
“Este curioso cajón...”
“¡No mires ahí!”
Pero es tarde y ya comienza a abrir el cajón...


– Vemos entonces a Elis sacando de dicho cajón, en el cual también se pueden apreciar sobresaliendo dos velas en plan adoración, varias figuras de acción de los River. Son muñecos a lo He-Man que representa a la familia River. Elis parece muy entusiasmada con ello:
“¡No tenía ni idea de la existencia de esta edición! ¡Debe de ser super-rara y muuuy cara!”


– “Esto... son de mi sobrino, ya sabes, que a veces viene a jugar aquí y se los deja... ayyy dios...” Lamenta el Sr. Alcade estampando su cara contra la mesa. Mientras, Elis está jugando con los muñecos de Elis y Hala (realiza la escena de cuando matan a Matilda, la que Hala la lanza a lo Lobezno como si fuera Coloso) justo enfrente de la cara estampada del hombre mientras la niña hace soniditos de acción.



(*Nota: Aquí nos percatamos de que el Sr.Alcalde muy en el fondo aprecia mogollón a la familia River y su trabajo por la ciudad).



******
– Después de un rato, Elis toma café en un lugar de descanso apoyada contra la pared con toda la espalda y ambos pies, en plan Spider-Man. En el fondo, en la puerta, está de repente la silueta de la jefa del agujero y parece decirle que su padre la busca. “¡Mueva el culo señorita River! ¡Su padre la está buscando!”



– Otra vez en la oficina de este, Luk parece muy contento comparado con antes: “¡Elis! ¡Es fantástico!” la niña responde “¿Por fin has batido el record con el juego de la excavadora? Lo siento, hagas lo que hagas, Billy se preocupará de seguir siendo el mejor”



– “¿Lo cualo?” Luk se queda con cara de Picasso (literalmente) la niña prosigue “Déjalo, ¿de qué te alegras ahora?”



– “¡Acaban de llamarme para informarme de que he heredado una mansión de una tía abuela que ni siquiera conocía! ¿No es fantástico?”. Mientras dice eso Luk, Elis mira muy rara y dice primero entre paréntesis“(¿De qué me sonará eso...? ejem... ejem...)” luego añade otro bocadillo comentando “Fantástico... bueno... la muerte de una persona es fantástica según que situación...”



– “Este fin de semana podríamos ir allí para relajarnos del asunto de la cucaracha ¿Qué te parece?” dice Luk animado mientras termina de recoger sus cosas. “Guachi” responde la pequeña.



– Entonces Luk intenta salir por la ventana por instinto,



– se muestra el exterior y obviamente no hay nada fuera y se mataría, así lo afirma una buena altura, su cara es de sorpresa y miedo. Para exagerar un poco la cosa, podría haber alguna nube tocando alguna esquina del edificio y pasar algún pájaro bobo por ahí, sí, un pingüino volando daría su punto xD



– se retira preguntándose porque rayos quería irse por ahí: “¿En qué estaría pensando?” Elis mira interrogativa a su padre.



******
– Empezamos con una Elis cogida de la mano de su padre saliendo por el pasillo, ambos de espaldas y comentándole este “Te voy a comprar un giga-helado de sandía y coliflor para celebrar esta salida de la ciudad”. Esta se enfada y dice, “¡No! ¡De pistacho!” Luk lamenta “Ya empezamos...” Justo delante nuestra, a espaldas de ellos, el Señor Alcalde vigila desde una esquina.

– Ahora se enfoca de frente al alcalde asomado por la esquina. Al parecer confunde las palabras tomandoselas al pie de la letra y no le sienta muy bien. “¿Qué se marchan de la ciudad? ¡No!”



– Vemos escena ya en casa de los River. Está la familia enfrente de su hogar preparando el coche con el maletero abierto y hay exageradas maletas en su manos e incluso en la baca.

– Polo escucha que le llaman, en esta viñeta vemos que se da la vuelta con interrogante.

– Vemos acercarse a Bulk y Skull, detrás de ellos hay notas musicales como indicando la musiquilla típica de este dúo. Entonces dice Bulk “Yei tronco ¿Es verdad eso que os echan de la ciudad?” Polo sonríe, pone pose de orgulloso y dice “¡Qué va! El canijo nos amenazó y ya está, pero el menda y los suyos siguen al pie del cañon, hombre”

– Continúan ambos su camino mientras Bulk comenta: “Ya decía yo... pues ná, nos vamos a ver jugar a Fran el partido, Daff creo que esta vez sí que va salir de animadora y...”
– ¿¡Cómo!? La expresión de Polo cambia a semi-dolor mientras los ve marcharse frente suya.


– Polo está arrodillado y mirando hacia el cielo como jurando venganza. A su lado se ve a Luk cargando una maleta con una mano, se muestra sudoroso y dice algo como “Qué maleta más pesada...” dicha maleta está en dirección a Polo y pegada a ella con toda la espalda y ambos pies está Elis con los brazos cruzados portando a Hermes. “No te marees, creo que ellos no están por esa dirección. También me gustaría decirles un par de cosillas...) le asegura su hermana.


– Luego vemos que la cámara se mueve para arriba como yendo al cielo, vemos en la casa del vecino el detalle de alguien mirando por la ventana
– dicha cámara hace un efecto de velocidad y se dirige a la ventana de la casa del vecino.



******
– El desconocido comienza a hablar, este es enfocado desde detrás de su nuca. No se aprecia, no distinguimos casi nada de él, solo el auricular de su teléfono muy similar al zapatófono del Super Agente 86: “El objetivo está a punto de marchar del nido...”

– Contesta entonces el Sr.Alcalde al que vemos de frente desde su despacho sentado en su silla del escritorio: “De acuerdo, sigue de cerca a los mochuelos...

– “Necesitaremos medios de alto vuelo...”
– “No está la sartén para tortilla, así que nos conformaremos con las patas. Simplemente haz que vuelvan a la ciudad...”
– “No es propio de usted, mi señ...”
– “Soy yo quien dice lo que se hace o no se hace ¿no? Pues a tope con el asado, quiero tener el placer de expulsarlos yo mismo” Concluye el alcalde mientras está jugando a los tazos en su mesa (Si se aprecian los tazos, son de los de la Warner con alguno de los River).
– “¿Entonces eventual?” Dice el oculto mientras se hurga la “nariz”.
– “¿Lo qué?”
– “Halcón al acecho”
– “Aaahhh, sí, pues eso mismo que he dicho antes, ¡so merluzo!” El Sr.Alcalde está quemando ahora figurillas de soldados de plástico con un mechero. Se aprecia a algún otro soldado con un petardo atado a su espalda y a algún otro ya volatilizado que ha dejado una mancha negra en la mesa.
– “De acuerdo. Cambio y corto” El misterioso hombre tiene ahora a la altura de los ojos unos prismáticos.
– “Eso mismo, déjame un rato que estoy ahora mismo con una visita importante de una linda señorita...” Vemos al alcalde apurado porque su sitio se ha comenzado a prender fuego, lleva un extintor en el brazo como puede, el teléfono agarrado con la oreja mientras que con la mano libre golpea a las llamas como si se fueran a apagar milagrosamente.


– En la viñeta final vemos en primera plana los prismáticos que está usando (que sigue sin apreciarse nada). En ambos reflejos de los cristales vemos el coche de la familia River con todos ya subidos y a punto de marchar. “Hola pajarillos...”



******
– Empieza la escena del coche que ya ha marchado, se aprecia aún el fondo de ciudad. Aquí vemos a Polo con cara larga y mosqueado, Holy a su lado le mira y le dice “¿Y a ti qué te pasa?” En el co-piloto anda Hala bastante contenta y detrás también se halla, pero pegada en el techo y sentada boca abajo con Hermes agarrado, Elis. Luk al volante parece cantar “River on the roaauuudddd. Goes toouu Arizoounaaa”


– Un letrero arriba nos narra “Poco o nada después...” Se aprecia que estamos ya en un lugar desértico. La viñeta es la carretera desde una perspectiva diagonal desde un lado del coche, también apreciamos un pequeño descenso y que se va a pasar al lado de una gasolinera. Sale un bocadillo desde dentro del auto“Ey, vamos a parar a repostar”.


– Ya en la gasolinera vemos la escena con los personajes enfrente de la puerta de esta, el coche está un poco al fondo justo delante de un surtidor, justo al lado de este está Elis. Luk está mirando de un lado a otro buscando al encargado de echar la gasolina “¿Donde estará el chico qué reposta?” Un poco al fondo vemos a Holy intentando hablar con el típico sureño anciano barbudo en mecedora que se haya al lado de la puerta ignorante del mundo. Parece dormido y no hace caso del meneo de la mano de Holy enfrente de su cara “¡Ey! ¿Me escucha?” intenta esta en vano. Sin embargo el anciano lleva un banjo en la mano y lo toca en cierto modo.

– Se enfoca justo una viñeta con las caras de Luk y Holy mirándose el uno al otro por lo que de repente está sonando. Arriba hay como una extraña melodía con notas torcidas que viene de algún lado. “¿De donde proviene esa espantosa musiquilla...?” dice Holy.

– Es entonces que se enfoca la espalda de los personajes y justo en medio de ambos vemos salir por la puerta una especie de humo (para dar misterio al asunto) y la figura del chico encargado... se muestra la figura de Torgo... (con su misma ropa pero adaptada en plan gasolinera. El bastón, sombrero y piernas raras están incluidos por supuesto. Sin embargo su cara aún está cubierta de sombras para no verle el rostro). La melodía aún predomina en el aire...


– Cambiamos la escena a fuera de la gasolinera, un texto arriba reza “Muy cerca de allí, pero que muy cerca...” Vemos ahora desde un punto de vista de detrás de un cactus la gasolinera, como si la estuviésemos espiando. Hay alguien ahí escondido. Se muestra un poco a “Salvaje”, un personajillo con pintas de cavernícola pero vestido con ropas actuales, melenas descuidadas así como dientes descolocados y ojos a la virulé (esto último de manera exagerada, esto es importante). Nos recuerda a una mezcla entre Animal de los Teleñecos con cierto toque al Capitán Cavernícola, damos a entender entonces que es el tipo que ha enviado el alcalde.
“Bien, bien...” parece decir el curioso ocultado. Una de sus manos parece querer apoyarse en el cactus y...


– Pasamos a Elis que está toda inocente mirando las musarañas (de hecho se ve un pequeño cartelito colgando del surtidor que indica “musarañas”) y escucha entonces un “¡Ouch!” por el fondo.

– Elis va a investigar al cactus pero no ve a nadie, solo una huella de zapatilla.

– En una pequeña viñeta se enfoca de cerca la cara de Elis que acaba de ser tapada por una sombra desde detrás suya. Esta suelta unas pequeñas gotas de sorpresa mientras comienza a mirar atrás.


– Una buena imagen nos muestra el sol de fondo en ese desierto, delante del sol y algo lejano se encuentra un tipo con bigote y vestido de vaquero (es muy similar a Tex Hex de Bravestarr) cuya sombra es alargada y alcanza a tapar a la niña, la cual observa muy seriamente a tan curioso personaje.



******
– Se nos muestra entonces a Salvaje asomado desde detrás de otro surtidor al estilo Scooby-Doo, como si estuviese partido por la mitad o le faltara bastante cuerpo. Tiene en la mano pinchas de cactus clavadas, se muestra sudoroso y resopla aliviado “¡Uf! ¡Por poco! El alcalde va a tener que pagarme un extra... Bien, observemos mejor a esta sencilla familia y...”.


– Entonces en una pequeña imagen vemos que le llama la atención, saliendole así una exclamación, el lado donde están los River.


– En una gran imagen se nos muestran a los River sufriendo con el amigo Torgo, el cual está justo en el centro y va muy lento y patoso hacia el surtidor “Yes master... le pongo enseguida de la Hyper 95...”. Luk parece desesperarse “Pero dese prisa hombre... que a este paso la gasolina se va a evaporar...” Hala por otro lado lleva uno de sus aparatos, una especie de pistola a lo “Supersónicos” y ha disparado como un aura azulada hacia Torgo “Vaya... ni mi acelerador de partículas de bolsillo anima a este señor...” Holy está sin embargo detrás de Torgo preparando el pie (dándole pequeñas vueltas) para patearle en el culo como si de un balón se tratará “No te preocupes mamá, déjamelo a mí, los remedios caseros suelen ser los mejores...”
Polo por su parte está encima del parabrisas del coche sin camisa y con gafas de sol tomando el sol. Salvaje alucina con la escena mientras le cae una gran gota de sudor.



– Volvemos a Elis, se muestra a ambos desde una perspectiva diagonal desde el suelo en posición clásica de Western, como si fueran a desenfundar y dispararse en cualquier momento.

– Se muestra la cara de frente de Elis, su expresión arquea una ceja por el bocadillo de texto que indica que está hablando el extraño “Cerca de la hora de las brujas...”

– Ahora la cara del vaquero con los ojos tapados por la sombra del sombrero que continua su frase “...el guardián entre el centeno espera cada noche para ajusticiar...

– De nuevo la cara de Elis que muestra sorpresa. El tipo termina su frase “...a una de ellas bajo la jurisdicción de otra de sus iguales.”


– Vemos una escena donde el tipo se ha dado la vuelta y marcha hasta el horizonte, dejando a Elis plantada sin haber dicho ni hecho nada aún.


– Por último una imagen donde el tipo ya no está y Elis comienza a marcharse mientras hace un gesto con el dedo de dar vueltas a un lado de la cabeza e indicar “solo un tipo loco”.
Por otro lado se ve un bocadillo que viene de fuera de escena y grita “¡Por fin! ¡Ha comenzado a echar gasolina!” Y otro abajo contesta “Huuurraaa”.



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– Con todos ya subidos en el coche exactamente igual que antes, Luk está pagando a Torgo por la ventanilla. “Tome salao” le dice Luk. Por el fondo apreciamos al anciano en mecedora aún a su rollo.


– Se enfoca entonces a Salvaje aún en el surtidor. Por un lado vemos un bocadillo que se asoma: “Master, le doy el cambio enseguida” Con otro pequeño bocadillo que responde, “¡No! ¡No hace falta! ¡Quédese el cambio!” Salvaje por su parte parece comentar para sí mismo: “Podría colarme ahora bajo el coche, pero es más propio de gente de poca monta como Bob u O.J. Simpson, así que mejor...”


– Vemos el coche de los River que ha comenzado a acelerar y como Hala dice “¡Arrancarrancarranca...!” empezando a dejar mucho polvo y humo alrededor.


– Entonces entre el humo dejado pasa Salvaje rápido, por delante de Torgo y el anciano, montado en una vespino.

– El anciano parece por fin hablar y comentar “Con esos ojos, ¿cómo hará para leer bien? Torgo solo se limita a responder: “Yo solo sé que no lo aprobaría el maestro...”

– Ahora vemos a Salvaje en la moto con fondo de desierto y mientras entorna los ojos dice “Ahí parece haber un cartel... a ver que pone... ajá... ¡oh!”

– Vemos una gran imagen donde se aprecia un campo de cactus con un gran cartel que reza "Campo de Cactus "Amapola", donde antes había un buen prado de margaritas. ¡Peligro! Zona no apta si usted no sabe conducir o leer muy bien".
Se aprecia en pequeño, frente a este campo, el coche de los River que se desvía y la moto de Salvaje ya cerca del campo y que va directo a estamparse. Hay un texto que sale de Salvaje diciendo “¡Jodo! ¡No me da tiempo, no me da tiempo, no me daaa...!”

– Ahora una primera plana del careto de Salvaje gritando para disfrute del personal.



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– Está atardeciendo y vemos a los River que ya han aparcado frente a la casa. Esta es una especie de mansión antigua. Entre sus detalles vemos una ventana rota, chimenea, tejado que le faltan algunas tejas y/o una veleta pararrayos.
Luk comenta “¡Ya hemos llegado familia” varios comentarios salen de dentro del coche y dicen cosas como “¡Qué pasada!” “Parece una casa bastante vieja... ¿Pero qué hace en medio del desierto?” “Mola” (este último se nota que es de Elis por el pasotismo).


– La familia ya fuera y en la puerta han descargando el equipaje y van metiéndose dentro de la casa. Mientras, Luk comenta “¡Que viaje más bueno! Kilómetros y kilómetros de pura carretera bien asfaltada ¡Sin ningún tipo de bache! ¡Ni el más mínimo!”


– Se cierra la puerta quedándose todo sin nadie, solo la bonita puesta de sol.


– Aparece entonces Salvaje por la esquina todo lastimado, se lamenta lleno de dolor como muestra su penoso estado lleno de chichones, moratones y espinas. “Ay... la última vez que hago caso a la tele...”


– Ya una escena con toda la familia frente a una gran escalera observando el lugar. La casa se muestra en cierto modo cochambrosa y efectivamente vieja. Hay muchas telarañas y de detalles vemos colgando una lampara de velas, cuadros diversos y una armadura. De los cuadros nos percatamos especialmente de uno que está a la izquierda que es del presidente Lincoln.
Luk comenta: “Pues oye... no está nada mal para ser gratis...”


– Vemos una escena de ya marchando todos para arriba menos Polo, que se ha quedado mosqueado viendo el cuadro del presidente. Holy un poco más arriba le dice “¡Vamos! ¿Qué miras?”


– “No... nada...” Se ve de lateral como se marcha Polo también para arriba. El cuadro está ahí en el fondo. Y nos percatamos como el cuadro mueve los ojos hacia la dirección de la familia mientras un “Chaaaaaaan” sale de algún lugar. (Este suceso no tiene nada que ver con Salvaje, así que los ojos son normales). (Si te cabe en el resultado final de la página, pon lo de que mueva los ojos y el Chan una viñeta más tarde).


– Vemos ahora a todos sentados alrededor de una gran mesa, parecen cenar. La perspectiva está colocada al final de un extremo de la mesa, por lo que vemos de frente a Luk que está sentado al final del otro extremo. A su derecha está sentada Hala y a su izquierda Elis. Al lado de Hala está Polo y al otro lado frente a él y al lado de Elis está Holy. Detrás justo de Luk vemos un cuadro enorme de su tía, es como si fuese Luk pero en anciana. Tiene una expresión muy seria y amenazante. El lugar parece presentar una chimenea justo detrás de Luk y un reloj de diseño barroco colgado en la pared. También de detalle podemos apreciar números romanos en las sillas donde están sentados los River. En el lugar de Luk hay una “C”, en el de Hala una “V” y en el de los tres hijos una respectiva “I” para cada uno.
Todos están levantando una copa de vino, menos Elis que lleva una de Coca-Cola, al unísono de un Luk que pide un brindis por su desconocida tía “¡Un brindis por la tía abuela Aurelia! ¡Gracias por esta gran herencia!”
Por uno de los laterales al fondo apreciamos la silueta en sombras y los ojos de Salvaje que vigilan muy de cerca...



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– Un cartelito de texto nos narra “Al día siguiente, de buena tarde...”. Estamos en el exterior y parece hacer mucho sol. Justo en la puerta de la casa, Elis juega con Hermes haciéndolo volar y hacer piruetas frente suya. Está comiendo un cucurucho de helado de pistacho.


– Aparece Luk y Hala todo acalorados y con ropas de verano, parece que vienen ahora del desierto de ver los alrededores. Luk comenta: “Vaya sitio... ¡no hay nada! Solo cactus y calaveras de esas típicas de un animal que no se ve por ningún lado de la zona...”

– Comienzan a meterse en casa y Luk sigue comentando “Bueno, sí, está esa roca negra con esa planta parecida al trigo... ¡muy rara de ver por aquí!”

– Se muestra ahora de cerca la cara de Elis que se mosquea por el comentario que acaba escuchar. Hermes la mira con interrogante. Hay ahora un comentario de Hala que dice “Ceeentenooo, Luk, centeno. Mira que no soy de este planeta y lo sé mejor que tú...”



– Se muestra ahora a Polo pasando por delante del cuadro de Lincoln. El cuadro le guiña un ojo (el ojo es normal, no es Salvaje).


– Polo se queda congelado en su media marcha y mira hacia el cuadro, este está mirando hacia otro lado disimulando.


– Polo se queda enormemente perplejo y mirando hacia nosotros, el cuadro pone cara de Troll, literalmente xD.



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– Empieza la cosa con Polo mosquis delante del cuadro de Lincoln, “Hhhmmm”

– Lo levanta y mira detrás del cuadro “¡Ajáaa! Pero lógicamente no hay nada detrás, solo telarañas. Holy aparece en escena y pregunta “¿Se puede saber que carajos estás haciendo?”

– “¡Este cuadro me ha guiñado un ojo!” comenta convencido Polo. Su hermana se limita a mirarlo suspirando y diciendo “Te crees tan ligón que hasta a Lincoln le molas ¿no?” Polo contesta por abajo “¡Pero te juro que yo...!”


– “Y bueno... Lincoln no es mi tipo... ¡por favor!” Polo hace un gesto con la mano como indicando que menuda tontería se acaba de soltar. Holy por su parte se limita a mirar hacia arriba como asumiendo que no hay remedio para su hermano.


– De repente, se escucha una risa desde detrás del cuadro, la flecha del bocadillo de texto sale de la boca de Lincoln. Ambos hermanos miran hacia nosotros con los ojos muy abiertos.


– “La hemos liado...” Holy, sin expresar nada con la cara, automáticamente conforme dice eso quita el cuadro y Polo se pone a dar golpecitos y pegar la oreja en la pared “Vaya... vaya... creo que está hueco...” dice con una sonrisa burlona mister Polo.

– Se enfoca solo la cara de Polo cometiendo su ataque “DICKHU-KEN” con furia oriental.

– Vemos ahora desde dentro del pasillo oculto. La pared está rota y se ha creado un boquete tamaño persona por donde vemos la siluetas de los hermanos “Binnngooo” Se alegra Polo. “Nunca me acostumbraré a ese ataque...” No se alegra Holy.



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(Todas las escenas dentro de este lugar se verán oscuras y con poca luz)
– “Sé sincero Polo. Sabias que por esta casa habría un sitio escondido de este estilo...” dice Holy. Se muestra al fondo la silueta de unas escaleras que bajan y la sombra de ambos bajando por ellas. Una ratas observan.


– Ahora se encuentran ya en una especie de sala hecha con ladrillos grises. Los vemos de frente “Bueno, ya sabes, en todo lugar así hay pasadizos como estos, te lo enseñan hasta en la escuela” Polo está en plan sabelotodo con los brazos medio levantados y las palmas hacia arriba. Holy a su lado le mira aborrecida y comenta “Sí, bueno, imagino que es todo un tópi...”


– “¡¡¡Yiaaaaarg!!!” Holy se agarra a su hermano al ver una líndisima rata en la pared.

– “Holy, ¡por dios! Que cuando te pones nerviosa pesas lo tuyo... Holy está estirando de la ropa de su hermano con fuerza “¡Qué aaasco!” Es lo único que puede gritar la chica. Vemos la rata mirando con curiosidad a Holy, parece que le ha caído bien la humana.

– Entonces la rata mira hacia atrás suya mientras señala a los humanos, aparece otra rata para ver el asunto. Otro grito similar por parte de Holy y se sube a los brazos de su hermano. Polo está flipando lo suyo y comienza a sufrir el peso del poder de su hermana. Como detalle los brazos de Polo se están hinchando y musculando debido a su poder.

– Vemos los pies de Polo y que el suelo comienza a agrietarse. “Oh... oh...” Lamenta el chico.

– “¡Holy tranquilizate...! ¡La densidad del agujero negro nos va a causar problemas...! Pero Holy se limita a gritar a decir “¡Pero qué asco!” Las ratas en las paredes miran con corazoncitos a los dos, probablemente las tropecientas hormonas de Polo las haya enamorado.


– Se rompe por fin el suelo y ambos caen gritando. Solo a Polo se le entiende “Sabia yooooooooo...”


– El sótano, hecho de ladrillo se muestra vacío salvo por una caldera que figura en la pared y un pequeño respiradero. Salvaje parece descansar y se toca la espalda que la tiene como dolida. “¡Uf! Entre las penurias de ayer... y aún encima el dormir en este duro y frío suelo... ¡Dios! Creo que necesito un masaje o algo...”.


– Es entonces que el cielo le escucha y comienza a percatarse de un extraño ruido arriba, son como voces que gritan. Mira arriba solo con los ojos mientras unas pequeñas piedras comienzan a caerle encima... “¿Dios?” Dice por lo bajo Salvaje.



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– La escena comienza enfocando a los ojos de Salvaje que están cerrados.

– Comienzan a abrirse un poco sus ojos al escuchar una voz “Cav, ey, Cav ¡Despierta!” Este responde con un “¿Uh?”

– Vemos una luz al fondo y la silueta oculta del Capitán Cavernícola en plan deidad. Está apoyado en su porra cavernaria y su capa se mece al viento. Salvaje abre los ojos de par en par ante tremenda visión. La deidad habla: “¿Es así como piensas actuar toda tu vida? No me defraudes y sé el mejor en tu trabajo...”

– “Pero yo...” Se muestra de nuevo la cara de Salvaje como apurado.

– “¡No hay peros que valgan! ¡No me falles...!” La silueta divina marcha en posición de volar a lo Thor hacia la luz del fondo. Salvaje estira el brazo como pidiendo algo más.

– “¡Padre! ¡Espera!” Estamos otra vez en el sótano mientras Salvaje levanta el cuerpo que puede del suelo y grita eso. Sobre él están Polo y Holy mareados por el ostión y viendo pajaritos multicolores.


– Se incorpora del todo Salvaje y levanta un dedo al aire en modo épico “¡Tiene razón! ¡He venido aquí a cumplir una misión para un noble hombre y no puedo fallarle...!”

– Vemos una rápida viñeta de el Sr.Alcalde en su despacho comiendo alitas de pollo, se suelta un sendo eructo.

– Volvemos al sótano y Salvaje ya está escondido en una sombra de la esquina solo viéndose sus ojos, continua su monólogo. “¡Voy a seguir mi espionaje y recopilaré toda la información necesaria...!” Delante de la imagen vemos que Holy y Polo ya se están recuperando.



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– “Qué golpe...” Lamenta Holy “Si es que contigo no puede ser...” Se queja a su hermana...

– Se enfocan a los dos mirándose el uno al otro con entusiasmo y comentando “¿Volvemos?” dice Polo “¡Sí!” contesta Holy.

– Ambos corren hacia las escaleras de subida empujándose el uno al otro para adelantar. De mientras comentan “Oye, ¿no habíamos caído sobre algo?” Dice Holy “Sí... un saco de patatas o algo así... ¿qué más da?” Responde Polo.
Salvaje mira desde las sombras con los ojos aborrecidos y echando un poco de humillo.


– Ya en el piso de arriba vemos que de repente son parados por Hala con una especie de lanza que suelta unos rayos que los rodean por la cintura atrapando así también los brazos de ambos. “¿Dónde creéis que vais? Os necesito cerca que ahora mismo es la hora de cenar...”

– Ambos atrapados intentan excusarse “Jó mamá, simplemente explorábamos la casa... nada más...” Dice Polo “Tampoco hacia falta este método para pararnos... a no ser claro que haya de cenar...” Hala les mira con una sonrisa entre burlona y maligna. Muy por el fondo detrás de los hermanos están los ojos de Salvaje sorprendido de la situación.


– Primera plana de Polo y Holy. “¡Lentejas!” Mientras deduce esto Holy con cara de “no puede ser” Polo pone cara entre dolor y angustia.

– Hala se los comienza a llevar de escena por un lado mientras estos patalean inútilmente y piden clemencia. Hala por su parte comenta “Por favor chicos... que tenéis una edad. Aparte de que los voy a hacer especiales con una receta de mi madre...” Varios comentarios por lo bajo dicen cosas como “¡Con receta de la abuela no!” “¡Arg! ¡La muerte!” “¡Porca miseria!” Salvaje por su parte observa desde las sombras mientras le cae clásica gran gota de sudor.


– Todos otra vez en la mesa cenando. Luk y Hala comen con alegría menos Polo y Holy que miran sus respectivos platos con miedo. En el plato de Polo parece haber un ser con un ojo que le saluda “Hi!”. Elis por su parte no ha probado aún bocado y juguetea con la cuchara en el plato (más bien mini-pelea contra la comida, esta lleva un tenedor y lo choca con la cuchara de la niña), se muestra con pocas ganas y bastante desanimada en general a la niña. Luk le pregunta “¿Qué te pasa cariño?”


– “No... nada...” responde en una viñeta donde vemos de frente el reloj del lugar con su barroco diseño y un poco el reflejo de Elis en el. Este marca las 10 y 10.


FIN DEL CAPÍTULO 96